Pequeña...Laura non c´e... |
![]() |
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2008. Resumen
De vuelta (y sumando cambios)Si. De vuelta. De nuevo de vuelta. Este verano he ido, he vuelto, he estado yendo y viniendo, y, con una sonrisa en la cara. ¿por qué? porque la vida es demasiado corta como para malgastar el tiempo, pensando en aquellas cosas que no fueron mal, que siguieron estando mal, y ya no se recompondrán. De vuelta, y contenta, muy contenta. Con cambios. Con nuevos recuerdos. Con nuevos ojos. Con nuevas cosas en mi vida, que, por primera vez, siento que encajan como nunca. Un puzzle bien hecho, de varias piececitas, que no se pierden, y así soy feliz. De vuelta, con muchas cosas atrás que me hacen sonreír. De vuelta, después de pasar unos exámenes finales que me dejaron sin aliento, si se tiene en cuenta que a los dos días de hacer el último examen (véase 27 de junio en el calendario - sí, el ultimo viernes de junio haciendo un examen de la gran didactica general), empecé a trabajar. Y resulta que este año el trabajo ha sido mi mayor tormento, no por madrugar, no por restarme tiempo para estar con mi familia, mis amigos, pisar la arena, bañarme en el mar, bucear en la piscina y notar la hierba húmeda en tardes frescas de verano. No por eso. Lo asumí. Pero ha sido un tormento por el simple hecho de que hay personas que se valen de la juventud de otras, y en lugar de tomarte como una adulta, te toman por tonta. Y de ahí a que te sientas realmente mal a pesar del esfuerzo y las ganas iniciales de cada nuevo día, hay un paso, y después, todo eso te lo tiran a la basura de un solo lanzamiento, y vuelves a quedarte vacía. Los rayos de sol de la parada 12 te recuerdan que tú no tenías que estar ahí, que tu tiempo no vale tan poco, que vales mucho, y que no debes volver. Mi cabezonería me hizo seguir, a pesar del cansancio, de las horas interminables invertidas en un local donde los más agradables, son los clientes de playa, y no el personal. Un tormento que tuvo su fin el día 30 de agosto. Un tormento que no volverá. Es lo que tiene ser adulta, marcharse con la cabeza bien alta, con las cosas bien hechas y la conciencia limpia y tranquila. He sido educada, correcta, responsable y puntual en todas y cada una de las cosas que he hecho, y he aprendido que nadie puede arrebatarme la oportunidad de trabajar en bienestar. Después de este trabajo, ha llegado otro, de sorpresa y de repente a la vez (como muchas cosas buenas en la vida). Y no he podido ser más feliz. Me encuentro en un cole todas las mañanas cuidando a peques adormilados, que se esfuerzan en pintar ese dibujo blanco que tú preparaste la noche anterior. Y ponen su nombre, y tú lo cuelgas en ese corcho grande con una chincheta, y ellos, desde ahí abajo, son los más felices. Y te alegras de verlos así. Y ya sí merece la pena levantarse a las 6.30 de la mañana, sabiendo que vas a hacer lo que te gusta, y que, encima, te van a pagar por ello. Resulta increíble, pero es así. Todavía más...y han habido todavía más cambios. Esta vez, en mi habitación. Cada septiembre, al volver a casa, es sentir la necesidad de cambiar un poco las cosas, ya sea unas por otras, quitar unas, tirar otras, poner otras nuevas... Y me gustan, me gustan estos cambios, de estas características. Ahora todo está como me gusta, tal y como quería que estuviera. Me encuentro agusto entre estas cuatro paredes que contienen, quizá, el 60% de mi vida, a base de recuerdos plasmados en fotografías, recortes de historias con palabras que me marcaron, música que ha formado parte de mí siempre...y muchas cosas más. Ahora, un añadido más: un espejo precioso en el que encontrar a una mujer valiente y fuerte. Alguien que no se desvanezca a la primera de cambio y tenga la suficiente capacidad como para confiar en sí misma. Eso es muy importante, y a veces nos pasamos media vida sin darnos cuenta de ello, y cometemos el gran error de pensar que otras cosas están por delante de eso. Pero si una no confia en si misma, es muy probable que los demás tampoco lo hagan, y de ahí a perder el rumbo establecido, hay un pequeño paso. Y debe ser que me gustan los cambios. Jueves, 11 de Septiembre de 2008 12:43 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. Quererse¿Sabes que es lo peor de todo? ¿Lo que nos va matando más por dentro? El quererse poco, o el quererse nada. Es un arma de doble filo y casi transparente, que nos va volviendo más pequeños, más endebles, más frágiles, y, no reaccionamos, porque tampoco somos conscientes que nunca empezamos a querernos como debimos hacer. Es difícil dar un paso hacia adelante, probar, empezar, atreverse, caminar... si ni siquiera crees en ti, o te ves capaz de hacer algo que alguna vez estuviste a punto de hacer. Son diferentes escenarios, diferentes momentos, diferentes etapas...pero sigues sin quererte, y eso no te salva, al revés, te va alejando de todas esas posibilidades que te posaron en la mano para que hicieras crecer el deseo de sentir, de llegar más lejos. Pero como he dicho, si no te quieres no puedes avanzar, no puedes hacer creer a los demás que todo está bien, y que sonríes porque de verdad sientes motivos para sonreír. Por otra parte...es difícil plantarse delante de alguien que te inspire confianza, y le digas que no sabes por qué, ni cómo, ni desde cuándo...no te quieres, porque ves que eres demasiado pequeña frente al resto del mundo que te impone, o te paraliza, o te frena a hacer cualquiera cosa, correcta o no políticamente hablando. Es cierto que cuando nos ponemos barreras, cuando ni siquiera nos miramos al espejo, cuando olvidamos cómo se expresaban nuestros ojos cuando nuestra boca sonreía.... dejamos que todo se derrumba, y nos dejamos llevar en esa avalancha que no nos lleva a ningún sitio más que al suelo. Y creemos no poder salir, subir y volar. Pero a veces, sólo hace falta un empujón de alguien que te admira de verdad, para poder llegar a ser quien quieres ser, o, mucho mejor, para abrir los ojos, contemplarte, y ver que eres tú, la esencia de esa persona en la que te has convertido y de hecho te querías convertir. Sólo es cuestión de eso, de saber contemplar. Y no tener miedo. Y quererse. Aunque sólo sea un poco. Me gusta muchoMe gusta ver tu pelo mojado, me gusta comprarte tu chocolatina favorita antes de verte y me gusta ver como se te caen los trocitos de jamón york de la pizza cuando haces el intento de que de ese bocado, no caiga nada. Me gusta reírme contigo, y me gusta que me mires al reírme. Que así compruebes que soy feliz, mejor dicho, que me haces feliz. Me gusta oir el teléfono justo un minuto antes de que yo te llame, me gusta que te acuerdes de mí cuando yo no estoy, me gusta que sonrías al ver o escuchar mi nombre. Me gusta que me pienses en canciones, palabras y rayos de sol. Me gusta que me lleves lejos, que me sorprendas, que quieras quererme. Me gusta que veas películas sólo porque a mí me gustan, me gusta que pongas todo de ti por hacerme sentir bien. Me gusta la ilusión que vuelcas en cada segundo en que estás conmigo. Me gusta que seas consciente de lo que necesito minuto a minuto, y desees ser tú esa persona. La persona. Me gusta escribirte porque es de esta manera como puedo decirte que te quiero no sólo por lo que haces por mí, sino por lo que sentimos los dos cuando estamos juntos. Por las palabras que nunca faltan, y que nunca están de más. Por los sueños que nunca sobran, por las caricias que no echamos en falta. Por las fotos que siempre miras, por las cartas que yo siempre escribo. Por todo querría decirte que me gustas tal como eres, y que no he encontrado mejores ni más bonitas palabras para decirte que nunca has tenido miedo de fracasar en esto que hemos sostenido con ambas manos cada día, y cada noche. Y con estas palabras te digo que siempre voy a estar, que espero no te marches lejos de mí, que espero te quedes siempre cerca para decirme que quieres necesitarme. Me gusta esto, y me gustas tú. No sé decirteNo sé decirte por qué se me empapan los ojos, no sé decirte por qué tengo miedo y por qué no paro de escuchar latir mi corazón. No sé decirte por qué no duermo y por qué no paro de pensar. No sé decirte por qué no paro de morderme las uñas y mirar el reloj. No sé decirte por qué le grito en silencio a la vida, ni por qué desearía marcharme lejos. No sé decirte por qué quiero alejarme, y comprar un billete de ida sin retorno, (de momento). No sé decirte por qué es esto lo que no quiero. No sé decirte por qué todo lo escucho de lejos, y todo lo veo con antifaz. No sé decirte por qué me sobran palabras, y por qué me faltan sueños. No sé decirte por qué tiemblo tanto. Ni tampoco, sé decirte, por qué los hilos de mi vida resultan ser tan sumamente finos. No sé decirte por qué rozo el límite de que puedan romperse, y quedarme con los pequeños trocitos en las manos, después, y regalárselos a la papelera, a continuación. No sé decirte por qué ahora me cansa la vida. No sé decirte por qué me aburren los días, las mañanas y las noches que ya no dicen nada. No sé decirte por qué me metería dentro de alguna película bonita con final feliz, y quedarme ahí para siempre, disfrutando de algo que todos siempre hemos querido tener. No sé decirte por qué la palabra realidad ya no me transmite nada. No sé decirte, tampoco, qué es lo que podría hacerme feliz. No sé decirte por qué espero tanto y nada llega. No sé decirte qué es lo que he hecho para llegar hasta esta silla y escribir sólo palabras hermanas de la tristeza. No sé decirte qué podría salvarme, qué podría hacerme sentir bien. Qué podría empujarme a dar ese salto a la vida. Supongo que di el salto contrario, el salto al vacío, y a pesar de sentir miedo, sentí rasguños que rajaron el alma, y desbalijaron los pequeños trocitos del corazón, que eran, sin duda, importantes. No sé decirte por qué queda tan poco, o quizá nada. No sé decirte lo que quiero decirte. Que me quedan lágrimas, lo sé.Sé que me quedan lágrimas, pero no quiero expulsarlas todavía. Sé que hay días que no puedo más, y me escondería bajo la sábana, sin más ánimo que aquel de que no la levante nadie para hacerme salir. Sé que a cada segundo, nacen nuevos pensamientos, y, ahora, no sé que hacer con ellos. Me invaden y no los soporto. No los quiero conmigo. Al igual que las dudas, no me facilitan nada, y me molestan, me irritan, me enerven. Sé que a veces, las palabras, no solucionan nada. Y sé que los gestos matan miradas. Sé también que algunos abrazos roban cariño para después destrozarlo en pequeñas porciones que quedan desperdigadas en aceras rotas. Sé que los besos, cuando no vienen del alma, ni se oyen ni se sienten. No se notan. Sé que me quedan lágrimas, y de verlas caer, prefiero aquí entre mis paredes. En un cuarto que debe seguir cambiando para no recordarme tantas cosas que ya no son así. Un cuarto con color que intenta transmitirme felicidad. Pero hay días que la tarea más dura, es sonreír. Y cuando ese obstáculo no desaparece, prefieres cambiar de vía, y probar mañana, que será otro día, quizá. Sé que me quedan lágrimas, pero no es justo manchar mis pómulos de rimmel, ni estrujar la almohada ni hablar en bajito perdiendo el tiempo que nadie, después, me dará. Sé qué tengo que hacer para no sentirme así, y aunque no tenga fuerzas, debería conseguirlo, y así demostrarme a mí misma que todavía tengo la capacidad de salir a flote sin ningún tipo de ayuda. Podría intentarlo, porque no tengo nada que perder. Olvidé vivirUn viaje sorpresa, una carta con un par de líneas que contuviera un “te quiero”, un mensaje de madrugada, una cena donde sobraran las luces… cualquier cosa hubiera bastado, pero nada llegó. Nada apareció. Nada se salvó. Y me encuentro con otros ojos y con otro corazón. Podría describir lo que me gustaría vivir, pero de nada serviría, tampoco. Falta esperanza, y sobra desilusión. Faltan sueños, y sobran miedos.Puedo negarme a sentir este vacío y a caminar, pero no lo hago. Pierdo fuerzas de manera inesperada, y me siento desnuda ante el mundo. Me quedo, por momentos, sin motivos para vivir, y eso me asusta. Querría olvidar muchas cosas que siguen aquí, e inventar otras que podrían estar por llegar. Querría borrar nombres, lugares, sensaciones, palabras. Y podría saltar de un sitio a otro y no volver. Podría hacer muchas cosas, y me siento encerrada, atada, clausurada. Tal vez perdí la libertad o la capacidad de creer que puedo hacer eso y más. Tal vez perdí lo esencial, lo básico, y olvidé vivir. Una nueva corazaSe siente lejos de ella. Siente que nunca la tuvo tan lejos. Siente que jamás dejaron de decirse tantas palabras, y siente que jamás dejaron de compartir momentos. Siente que echa de menos su risa, la que ya no oye porque ya no está con ella. Siente que se alejan cada vez más, y no sabe si puede controlarlo, o, lo que es peor, si quiere frenarlo. Siente que el fin podría haber sido otro. Siente que establecer un nuevo comienzo puede costar lágrimas, sudor y esfuerzo. Siente que tal vez está vacío de todo eso, y no quiere volver a luchar. Siente que su vida le sonríe, pero ya no recuerda la forma en que ella lo hacía. Siente que a su vida (la de ella) le falta todo lo que él ahora tiene. Siente pena y tal vez miedo. Miedo de que se conviertan en extraños y no volver a ser quienes eran. Siente que el tiempo ya no es barrera para ellos, porque simplemente, no lo usan ni lo gastan. Piensa en cuánto hace que no se miran a los ojos. Piensa en qué estará pasando por su cabeza, y qué planes tendrá. Piensa que hace mucho que no le cuenta nada. A lo mejor ella se está muriendo por dentro, y él ni siquiera lo ha llegado a imaginar. A lo mejor ella ha perdido las ganas de vivir, las ganas de salir, las ganas de estudiar, las ganas de sonreír al cajero del supermercado, a la niña del parque o a la mujer alegre de la papelería. Siente que tendría que haber llegado antes y que tendrían que haber hablado más. Porque han matado las palabras que tenian que decirse antes de pronunciarlas. Porque han dejado de decirse aquellas cosas que hacían falta. Porque han dejado de demostrarse lo que son el uno para el otro, y ella siente que no hay salvación ninguna. Él no gasta mucho más tiempo en pensarle, porque ahora su vida es otra, y lo que tiene, le basta. Ella recuerda cogida a la sábana y al cojín que empapa con lágrimas. Bebe tres gotas de sal que caen directamente desde sus ojos, y se las seca rápidamente cuando su madre entra por la puerta. La luz está apagada y el cielo oscuro, así que ella no puede advertir que su hija está llorando. Tampoco puede saber que su hija está triste, porque se pinta una sonrisa con pintura en el ascensor, antes de meter la llave en la puerta de roble. Tampoco nadie más que le rodea sabe que se muere por dentro. Se desprendió de una coraza hace mucho tiempo, y ahora ha vuelto a comprarse una. Una mucho más buena, una que no delata sentimientos. Ya no se mira al espejo porque hasta hace poco pensaba que su sonrisa era bonita. Ahora sólo se aprende el cuento de que sonreír a los demás es una obligación, en lugar de un derecho, o parte del placer que se puede sentir cuando alguien saborea la felicidad. Intenta olvidar. E intenta dormir. Pero no puede. No puedo irmeMe resulta casi imposible mirarte y no pensar en otros tiempos. Me resulta difícil quedarme a tu lado y no sentirte. No poder sentirte. Me resulta irónica la situación de tenernos frente a frente, y no decirnos nada, como si todo estuviera dicho, como si no quedaran cosas por decir, como si mis ojos o tu boca no dijeran nada. Me resulta especial acostarme y pensar, por largos momentos, en ti, y en lo que podrías ser, si dejaras que te cuidara, que te llevara lejos... Es difícil conseguir que todos los días sean diferentes, pero siempre se puede intentar. Soy cabezota, lo sé. Pero de nada sirve la cabezonería cuando las señales, las pequeñas palabras, los gestos recién nacidos...comienzan a extinguirse. De este modo sólo tengo la posibilidad de dirigirme a la tienda de zapatillas, comprarme unas nuevas, unas que parezcan que van a durar mucho, mucho tiempo... Y comenzar a correr. Como aquel hombre incansable, y sensible, y real, de aquella preciosa película, en la que no dejaba de correr, aún, sin ningún motivo aparente. Le creció el pelo, la barba, desgastó su cuerpo, crecieron sus músculos y apareció en la televisión, en los periódicos... sin pensar que la mujer de su vida le vería desde el trabajo. Así vuelven las personas a la vida de los demás, de la manera más inesperada. Sin embargo, yo todavía no me he marchado, pero te juro que me encantaría irme, aunque sólo fuera por unos meses, y volver, y para cuando así sea, que tuvieras ganas de verme, de sonreírme, y sobre todo, de estrecharme entre tus brazos, y tardar más de cinco minutos en soltarme. Y después...mirarme de nuevo a los ojos y decirme que me has echado de menos. Mucho. Pero...yo no me he marchado, y dudo que siguiendo en este mismo punto puedas empezar a echarme de menos, o quieras abrazarme, o sientas la necesidad de decirme que me quieres, aunque sólo un poco. Y no, no me he marchado, y no puedo estar un año corriendo por las diferentes ciudades... no puedo huir, no puedo escaparme, no puedo volar, no puedo desprenderme de cosas que tengo que atender porque ya son una parte rutinaria de mi vida. No me he marchado y siento que me gustaría tanto que volviéramos a ser desconocidos, y así, tuvieras el deseo de comenzar a conocerme... pero ya no hay secretos entre ambos, ya no hay incógnitas, ya no hay datos que no conozcamos el uno del otro. Recuerdos. Sólo puedo tirar de eso. Tú tampoco te has ido, pero..existe una diferencia... Y es que yo sí te echo de menos. Hasta que amanezcaQuédate unas horas, o quédate toda la noche, pero quiéreme. Tápame, nótame, siénteme, abrázame, acaríciame... Haz lo que se te antoje, pero haz algo que me empuje a sonreír... No quería conttártelo, y no sé si es el mejor momento, aquí, bajo un cielo tranquilo y unas estrellas tan bonitas; pero... ayer rompí la lista que contenía todas las cosas que necesitaba hacer antes de morirme. La mitad de esas cosas no las he podido hacer. Por eso estoy así. Por eso no me ves reír, por eso no muevo la boca, ni alzo los ojos ni abro las manos, por eso me tapo con este jersei, por eso lloro y por eso quiero vaciar este cuarto. No sé si es bueno que queden o no cosas de mí, no sé si es bueno que, para cuando regreses a casa, veas mi foto en tu marco favorito, no sé si es bueno que estés aquí... pero lo necesito. Se me han quedado tantas cosas pendientes en este camino... Quédate unas horas... sólo puedo agradecértelo con mi presencia, con la de ahora. Sabes que cada día, para mí, significa uno menos en esta vida limitada Y sonríes, y me gusta verte así, porque pareces feliz, y, eso, me reconforta, pero no te puedo devolver la misma sonrisa, ni la misma marida, espero que sepas comprenderlo. Yo sé que sí. Me gustaría que te quedaras, pero no porque te de pena, o porque sientas lástima de mí, o porque quieres fingir que estás bien...no, no quiero eso. Sólo quiero que te quedes si de verdad quieres hacerme compañía, si de verdad algún día sentiste que no podías vivir sin mí, o si un día te asustaste de lo tanto que me amabas... sólo quiero que te quedes si al mirarme sientes algo, o piensas que no es justa la vida, si ahora resulta que me la arrebatan y no puedo seguir escribiendo/(te). Porque te escribo, y te escribo continuamente, aunque no siempre sobre un papel. Pero mi mente te regala palabras que tú no escuchas. Y mis manos lanzan besos que tu no ves. Y mi voz te canta, pero tú no la oyes. Ahora te miro, pero no me miras. Tienes la mirada perdida, y yo, sin embargo, el alma partida. No sé cómo decírtelo, pero mi último deseo sería hacer el amor contigo. Quedarme unida a ti hasta que amanezca. Y despertarme y verte dormido. Sólo eso... quédate...escúchame...quiéreme..por esta noche... Hasta que amanezca. Interrogantes¿Debería esperarte? ´¿Debería creerte? ¿Debería perdonarte? ¿Debería ser paciente?¿Debería preguntarte? ¿Debería pensarte? ¿Debería olvidarte? ¿Debería escribirte? ¿Debería ser distinta?... En realidad debería no preguntarme nada, y no preguntarte nada, a ti, tampoco. Debería vivir mi vida, cada día, como si sólo tuviera la oportunidad de vivir un día más, como si no pudiera entrar más aire en mis pulmones, como si mi corazón no pudiera seguir latiendo más. En realidad debería olvidarlo todo, y empezar de 0. Como si nada hubiera pasado, como si nada hubiera vivido anteriormente. Son cosas que ahora ni dicen ni significan nada. Palabras, recuerdos, fotografías, canciones...que, lamentablemente, tampoco dicen nada. No puedo quedarme aquí, esperando que algo cambie, o que vengas tú y me preguntes por qué hace días que no sonrío. Y no me da la gana perder más tiempo, es así de sencillo. No puedo. No debo. Debería decirle a mi madre que no soy feliz, pero, ¿qué conseguiría con ello? Ella no es una lámpara de deseos que al frotarla, todo lo puede. No puede cambiar mi vida, ni los capítulos que yo voy haciendo de ella. No puedo quejarme, pero, sin embargo, hay mañanas que me despierto, y lo hago. Me quejo de la falta de tantas cosas que ahora necesito. Me quejo de las palabras que no llegan, de los susurros que se pierden antes de ser escuchados, de la caricia en una mano que queda en cualquier otro lugar... Tengo frío, y sueño, y siento dolor en partes del cuerpo en las que nunca antes lo había sentido. Me vuelvo frágil, y me odio por ello, porque sé que a la primera de cambio, alguien va a tropezar conmigo, o va a hacer más viento de lo normal, y caeré. Y cuando caiga, tampoco llegarás para prestarme tu mano y así, levantarme. En realidad dejas de estar, pero no eres consciente. Y tampoco debo quejarme, pero lo hago. Debería preocuparme por mi felicidad, y es lo que intento hacer. Pero no soy buena aprendiz. Ni siquiera soy peón de esta fábrica de ilusiones rotas que no tienen valor. Debería ser fuerte y recomponerlas, volver a construirlas, creer en ellas. Pero no soy capaz. Y me pregunto si debí haber nacido antes, o después... o en qué fecha para que no existiera en este momento en el que solamente me embargan las preguntas que nunca quise escuchar. Da igualEscucho a Laura Pausini, y me acuerdo de las tardes de invierno en Madrid, cantando sus canciones, leyendo sus letras, y moviéndome al son de su música. Era otro tiempo. Tenía otros ojos, y otra visión de la vida. Era pequeña, pero estaba creciendo. Era ilusa, pero ya no creía en tantas cosas. Me quedaba mucho por caminar, pero ya quería. Ya deseaba, ya sentía y dejaba de sentir. Escuchaba y dejaba escuchar. Vivía y dejaba vivir. Tenía sueños, cosas que hacer, palabras que escuchar, y muchas metas. Muchas. Una niña que creía que podía llegar a ser muchas cosas, muchísimas. Quizá demasiadas. Sin embargo, nunca hubo ambición, simplemente había una niña escuchando a Pausini, y escribiendo, y leyendo...queriendo ser alguien importante para sus padres, queriendo ser la mejor amiga de sus amigas. Ahora, después de casi 7 años, me encuentro con la misma música, pero con otra vida, una a la que faltan, y le sobran muchas cosas, pero no sabría decir el qué. Nunca creí en la exactitud, y ahora mismo, no me apetece contar qué es lo que falta o lo qué sobra aquí y ahora. Tampoco sé si quiero saberlo, tampoco solucionaría nada, ahora mismo. Después de casi 7 años, tengo sueños, pero no tantos, y tengo metas, pero las veo difuminadas y han perdido parte del color. Han perdido algo de fuerza, y yo también, para qué negarlro. Y cada día, siento que me van quitando más y más. No puedo caminar hacia delante, pero tampoco hacia atrás. Me quedo estancada y me pellizco para empujarme a moverme, pero tampoco lo consigo. Sólo logro tener pequeños circulos morados en mi piel, y me dejo llevar, pero nada ni nadie me lleva. Da igual que suene en este cuarto la mejor y más bella cancion de Laura, ni que ahí afuera brille el sol más envidiable de la semana, ni que en el parque se oigan decenas de risas de niños que juegan a ser mayores, ni tampoco importa ya que el teléfono esté encendido o apagado, que tenga o haya perdido la llave del buzón, y un largo etcétera. Da igual que espere más o menos de la vida, porque, al final, ella siempre hace conmigo lo que quiera. Y, de momento, mi única meta es no sentir demasiada nostalgia, y tristeza, y melancolía al escuchar a Laura, y a esas canciones que te hacen pensar en todo lo que has hecho hasta el día de hoy, y si quieres vivir algo como lo que ella narra, o, por el contrario, si ya lo has vivido, y no sabes si tirar esos recuerdos al cubo de reciclaje, o, quedártelos y dejarlos por algún lugar. Y que se pierdan, como las ganas de no vivir. Martes, 16 de Septiembre de 2008 12:31 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. Transfórmalo todoLlama a la puerta. Enséñame las fotos que describen la vida que has vivido. Llámame estúpida o tonta, pero enséñame la parte de tu vida que yo no conozco. Llámame entrometida o pesada, pero muéstrame qué tipo de cosas te han sucedido y por quié cosas has reído o has llorado. Toca el timbre y entra sin reparo. Cierra despacio y siéntate a mi lado. Mírame, intercambiemos miradas directas a distancia de 5 cm. Siéntate, descúbreme y enamórate de mí. Pídeme lo que quieras. Cuéntame qué deseas y acércate hasta hacerme notarte tiritando de ganas. Deshazte de planes para mañana y olvídate de contratiempos. Contémplame bajo esta luz y sientete libre de cargas. Enséñame tu cuerpo y entra en mi vida. Descárname la boca y cuélate en mis oídos con palabras que de verdad, quieras decirme. Cuéntame tu vida o parte de algo que te hace ser como eres, para sentirte más cercano. Déjame conocerte, dejame tocarte y sentirte en mí. Arroja el ecdredón al suelo y llevame a cualquier lugar con tu lengua y tus brazos, con tal de evadirme de los problemas. De las mañanas. Conviertete en mi deseo en mi trabajo, en mis comidas. Transforma mi vida. Adueñate de ese poder. Cómeme y regálame suspiros. Rie y acuestate conmigo. Madrugaremos juntos y habre conocido lo que es una noche contigo. En mí, unidos. Un boton menos, un secreto menos, mas de tu vida. Junto a la mía. Y te habré deseado, y conocido más. Y te habré sentido más y más cerca..... más y más......más y más.... Y resulta que hablo de tiTe quedas inmóvil y me miras en silencio, respiras silenciosamente y dudas sobre la clase de palabras que quieres decirme para intentar arreglar lo que ya has desordenado. Intentas hacerlo de la manera más correcta y sabes que ha pasado más tiempo del debido para darte cuenta de todo. Para adivinar que mis ojos no estaban mojados de lluvia, que no estaba cansada de estudiar, y que no suspiraba por falta de sueño. Debiste saber que la última noche la pase llorando, que no pude estudiar porque gasté mis horas en recordar la manera más bonita en que aprendimos a conocernos y enamroarnos casi sin darnos cuenta, y no pude conciliar el sueño porque me perdí entre recuerdos de tardes soleadas. De agua en tu pelo, de sonrisas permanentes en mi boca, de dos coca-colas a las siete de la tarde en la ciudad llena de calles aún desconocidas para mí. Debiste saber que sí, que me muero de sueño, de cansancio, de espera, de esprar que llegues y me digas de una vez que es lo que te sucede y por qué a veces me haces sentir tan y tan bien... y otras veces logras dejarme a la altura del subsuelo. Prefiero tu silencio a tus palabras sin mirarme a los ojos. Prefiero tu indiferencia a tu manera de tratarme cuando decides que haya dos espacios de tiempo y un lugar entre nosotros, y gasto tiempo tambien en tratar de entenderte. Y explicarme a mi misma por qué. Si son estos los frutos que recojo,k si esto es lo que tú quierse que haya, si me quedan muchas mas noches de este tipo. Te quedas inmóvil, y me miras en silencio, no dices nada. Dejamos de hablar sobre las cosas que más improtany podrían salvar muchas de las cosas que dejamos aparte. Y dejamos correr los días, y se van agolpando los recuerdos de malas frases y gestos feos en nuestra memoria. Y pasará el tiempo...y no dejaré de preguntarme por qué... Maneras, y maneras...Tenemos diferentes maneras de enamorarnos. Tenemos diferentes maneras de mirar a alguien, y hacer sentir. Tenemos palabras y más palabras, para decir o expresar aquello que queremos que alguien, en concreto, oiga, y escuche atentamente. Puedes decir la misma frase pero con diferente entonación o expresión en los ojos, y, dependiendo también, y aparte de esto, de la situación, podemos conseguir que la otra presona interprete una u otra cosa, y así, conseguir que se enamoren de nosotros, o, por el contrario, que nos dejen. Que se marchen y nos regalen libertad. Tenemos diferentes maneras de sobrevivir. Y tenemos diferentes maneras de desear algo. Y de decir lo que sentimos, lo que pensamos, y lo que realmente queremos hacer. Y a veces decimos la verdad, pensando que pronto se convertirá en mentira, o viceversa. Y aprendemos a nadar así, con olas que vienen por sorpresa, con otras más pequeñas y leves, y otras altas y fuertes. Nos desvanecemos cuando recibimos ese golpe de ola inesperada en la cara, y nos quedamos abatidos. Creemos que no vamos a estar a la altura del mundo que está ahí afuera, y por eso preferimos quedarnos dentro del agua, navegando en compañía de algas, de pequeños peces y de la sal, que nos cura las heridas a marcha forzada. Tenemos diferentes visiones sobre la muerte, y también sobre la vida, porque la vemos de una u otra forma, según el presente. El pasado influye, y el futuro produce ciertas sensaciones que, a veces, y solo a veces, nos paralizan, pero sigue siendo el presente el que ocupa el primer puesto en la lista de factores que nos influyen directa y profundamente para valorar a la vida de manera objetiva. Pero a veces es mejor no valorar a la vida en días que sabes que no serás demasiado justa con ella, por el hecho de que siempre has sentido que no fue lo suficientemente justa contigo. Dejas pasar los segundos, que parecen minutos, y las horas, que parecen días... y te quedas inmóvil, y no caminas, y esperas o no algo o a alguien, y descansas en el lugar favorito de la casa, pensando que tenemos diferentes maneras de enamorarnos, pero no sabemos si en realidad queremos hacerlo, si queremos mirar a alguien y hacer sentir, o si tenemos que decir la verdad para que todo vaya mejor. Tal vez mañana no nos encontremos con grandes olas que nos rasguen y nos dañen superficialmente, y tal vez así siga pasando la vida... Un modo más para sentirse bienY sientes que no puedes más, sientes un dolor en el fondo de ti misma encadenado a tus manos que no pueden seguir tirando de ningún otro recuerdo. Sientes que el cielo cobra otro color, que el sol ya no es amarillo y que tus ojos dejaron de hablar. Sientes que la vida es más larga, que tus días están vacíos y que no hay nada que sea urgente. Tienes la agenda vacía de cosas que te hubiera gustado hacer mucho antes. Y tienes la mente llena de todos esos pensamientos que revelan las cosas que te hubiera gustado que alguien te hubiera plantado delante de ti, y que te hubiera incitado a hacerlos realidad a su lado. Piensas que sobró tiempo y faltaron cosas, viajes, sorpresas y más cosas que para ti eran básicas, pero nunca llegaron. Te sorprendes viéndote tan feliz en esa fotografía que está intacta en el corcho que compraste para acumular buenos recuerdos. Ahora, lo miras a una distancia de metro y medio y ves que, como mínimo, la mitad de esos recuerdos han perdido mucha fuerza, y comienzas a quitar unas fotos para poner otras que a lo mejor tampoco dicen mucho, pero te sientes más agusto. Y que no te hacen pensar demasiado ni estar triste. Quitas unas cosas para guardarlas en alguna caja de la que, despues, no te vas a acordar. Y lo sabes. Sabes que no te vas a acordar, sabes que eres despistada y que se te olvidará mirar en esa caja. Y algun dia, tal vez, quieras recuperar esas fotos y volver a mirarlas, sostenerlas sin que las manos tiemblen y los dedos bailen unos con otros. Pero, por el momento, no quieres esos ojos, o esa boca o esos momentos de felicidad delante tuyo, porque ya no los sientes como tuyos. Es como si ni siquiera los hubieras vivido, de lo tan lejano que lo sientes todo. Y no te culpas porque sabes que la vida es así. Que todo funciona así. Y sigues sin mirar el reloj, porque las horas parecen interminables y aun asi, sigues esperando que venga alguien a salvarte, toque el timbre, y empiece a gastar su tiempo en preocuparse. Por ti, claro. IncomprensiónSe siente incomprendida, y no puede gritarle nada a nadie. Se siente incomprendida y no sabe si salir, si saltar, si viajar, si escapar. Sueña cada tarde con marcharse lejos, con conocer otros lugares, con pisar otros suelos. Y quizá soñarlo no le baste. Se siente hundida porque nadie se molesta en comprenderle, y tampoco nadie le tiende la mano que, tal vez, podría salvarle. Se siente incomprendida y cansada de estar siempre hablando de lo mismo. Su madre le mira con ojos de pena, y a ella se le saltan las lágrimas mientras alisa su cabello delante del espejo al que no quiere mirarse. Sabe que nadie merece su llanto, sabe que ni la incomprensión de aquellos que no se esfuerzan en preguntarse por qué siente lo que siente, merece que ella llore. Y se pregunta si todo esto, es vida. Se pregunta si existe alguna manera de cambiar todo esto. Pero sólo llega a una conclusión, y es que quiere vivir. Quiere hacer algo y sentirse orgullosa, y ante todo, contenta. Tampoco exige felicidad, porque sabe que para llegar a ella, hay que caminar demasiado. Y también está cansada como para caminar tanto. Se sincera entre lágrimas y palabras llenas de sabor a verdad. Comienza a echar de menos, comienza a desechar recuerdos que ya no le valen, comienza a mirar hacia delante, y deja de mirar atrás. Se siente incomprendida y tampoco puede cambiar esto. Se siente impotente porque nadie comprende su manera de hacer las cosas, y cada día se levanta con la intención de hacerlo todo lo más correctamente posible. Piensa en los demás, y deja de pensar en ella, y hasta eso nadie lo logra comprender. Es como si todo el mundo tuviera un antifaz sobre los ojos y no pudiera ver nada. Ella camina y sabe que lo está haciendo bien, sabe que le falta oxígeno, sí, sabe que le falta aire, alegría y vida, pero intenta que esta situación no le supere. Se siente incomprendida, y sabe que no puede perdonar. Tiempo atrás hubiera preferido la indiferencia, pero ahora sólo quería un poco de respeto, de entendimiento y empatía. Y no llega. Y ella ya no sigue esperando delante de la puerta. ni al lado del teléfono, ni con la boca abierta. Ella comienza a vivir por y para ella, porque sabe que nadie vendrá a salvarle. Nadie vendrá a escucharle y a decirle que no sienta lo que siente, que eso le oprime y le hace un daño enorme. Ella se escucha a sí misma e intenta cambiar la temática de la conversación con su madre, que se preocupa y no deja de decirle que no le gusta verle llorar. Las lágrimas mueren en la punta del mentón, y ella sale a la calle con una nueva sonrisa puesta. Hace sol, y a duras penas, puede sonreír. Domingo, 21 de Septiembre de 2008 13:17 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. La idea de vivirSe han perdido muchas cosas en sus caminos, que han ido entrecruzándose rápido y de manera continua. Se han hecho daño, se han hecho reír y se han amado. Pero ya no lo recuerdan con los ojos brillando, porque sus vidas cambiaron, y los caminos comenzaron a separarse, cada vez más. Se han dado mucho y a la vez se han quitado tanto. Se han mirado y se han obviado. Se han extrañado y se han encontrado. Se han sincerado y se han deseado. Se han escrito y evitado. Los caminos cada vez más lejanos. Las palabras ya no son las mismas, ni las miradas (si es que existen), ni la manera de tratarse, o de contarse qué es lo que ahora les mueve por dentro. Se han perdido mutuamente a grandes pasos. Y la carrera continúa. Calzan diferentes zapatillas, corren a distintas velocidades, y ningun radar les identifica, ninguna multa les penaliza. No existen frenos para ellos, ni guardias civiles que les hagan pararse para mirarse a la cara, y aclarar qué es lo que está pasando en sus vidas, qué es lo que les provoca alejarse y vivirse como extraños, como completos desconocidos. Se han perdido el uno sin el otro, y en el fondo, están tomando distancias que les ayudará. Se han ido perdiendo lágrimas y sonrisas en alguna esquina de algún cine al que acudieron sonriendo la última vez. Se han ido separando y alejando mientras trazan diferentes planes. No coinciden en nada, ahora, más que en la idea de vivir. Pero ya no hay más que les una de manera directa y profunda. No comparten objetivos. Él quiere desear y seguir rozando la felicidad con la palma de las manos; ella mientras sigue huyendo de cosas que ya no quiere a su lado. Y a lo mejor sin mirarse ya no se hacen daño. A lo mejor, sin soñarse, dejan de pensarse. Domingo, 21 de Septiembre de 2008 13:27 Autor: scarlett. Hay 2 comentarios. ExplosionUna explosión de sentimientos. Una explosión entre guitarras, voces y miradas. Una explosión entre ganas, deseo y realidad. Una explosión entre verdades, sueños y cosas por contar. Fotografías que me relatan tu felicidad. Imágenes que recrean tu sonrisa, la más bonita de todas. Palabras que no llegaron, por temor a no ser escuchadas. Frases que llegan ahora, y que me hacen feliz. Y que te sirven como puente para decirme que estás aquí, y que quieres que te coja. Que te coja como a nadie y como nunca. Y sin soltarte una décima de segundo. Una explosión de sensaciones que aguanto con las dos de mis manos, para que no se me escape ninguna, porque si no, me muero. Y me muero sin ti. Sin tus labios, sin tu lengua, sin el brillo que desprenden tus ojos cuando se abren, y ven cualquier cosa que te hace sentir bien. Tampoco sin tus brazos que parecen infinitos, y tus manos que palian todo el posible dolor que pueda haberse quedado sobre mi cuerpo, mi pecho y mi espalda. Y sobrevivir a través de tu respiración en cada mañana, y cada noche. Y escuchar mientras tocas. Mientras cuelas tus finos dedos entre las cuerdas de esa guitarra de la que no quieres desprenderte, porque ya forma parte de ti. Y no es tu pasado. Es tu futuro. Y en tu penúltima canción aparezco yo, como, también, tu futuro. Y lloro. Pero lloro de emoción, de la felicidad que me produce haberte encontrado y que pueda tenerte como te tengo. Una explosión de lágrimas y sonrisas contenidas. De risas que oyes lejanas entre el ruido de tanta gente. Una explosión de tiempo vivido al máximo, de cosas que he escrito en esta libreta para contártelas cuando tengamos tiempo, y puedas escucharme entre sábanas y la voz dulce que te sale en noches como éstas. Una explosión de luces entre estas paredes que me hacen sentir grande, contigo. Jueves, 25 de Septiembre de 2008 18:37 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. Podías haber sido túMe quedo con ganas de decirte que ojalá hubiera podido verte con otros ojos, que ojalá hubieras sido distinto, que ojalá me hubieras mentido, que ojalá hubieras actuado de otra forma, y no hubieras caminado tan delante de mí. O tan detrás. Que ojalá hubiéramos ido al mismo compás, y que ojalá hubieras sabido leer en mi boca sellada, y escuchar en mis ojos. Todo lo que quería decirte. Me quedo con ganas de decirte que te he soñado, y que has aparecido antes y después. Antes de saber quien eras, y después de pensar que quizá no eres tú. Y es que el tiempo me dijo que tal vez podías ser tú, que podías servir a mi corazón, y a mi interior, y a mis manos. Y es que siempre el tiempo se equivoca conmigo. Siempre me pone a prueba, y siempre es la misma. Pero siempre caigo. Soy como esos ratoncitos de los dibujos animados, que saben que probar durante un segundo esa porción de queso les va a matar, y aún así, prefieren morir. Pues, bueno, más o menos, y aunque en cierto modo yo no lo prefiera, me quedo con el dolor y la decepción, mientras durante un segundo imagino cómo hubiera sido todo contigo, si me hubieras mirado a los ojos y me hubieras dicho que querías disfrutar de la vida, pero no cómo tú querías. Tenemos diferentes modos de concebirla, y de vivirla, claro. Tú prefieres saborear la miel en bocas que digan “te quieros” donde detrás no hay un sentimiento que se mantenga quieto y estable en el último de esos escalones que hay que subir juntos y al mismo tiempo para que todo pueda salir bien. Yo prefiero escuchar un “te quiero” que se asiente en la verdad y en las ganas de que esa voz siga repitiéndose, viéndose acompañada de una caricia cálida y un abrazo de noche. Por esto, y por mucho más, estoy segura, somos diferentes. Pero tampoco el tiempo me muestra cómo es cada uno hasta que no pasan unos días, sólo unos pocos me sirven, para saber qué hay detrás de cada persona. Sin embargo, no fue culpa tuya, fue mi error, mi gran error el pensar durante un par de meses que eras esa persona que yo quiero encontrar, y que no está por ningún lugar de esta ciudad. Te otorgué muchos valores, muchas palabras que quería escuchar de tu boca. Te otorgué una manera de vivir similar a la mía. Y no, no quiero a alguien como yo, no quiero a alguien que piense, actúe y viva igual que yo, pero sí quiero a alguien que me haga sentir especial, única de entre todas las demás. Alguien por quien la otra persona vive. Uno de los primeros motivos en su lista por los que se levanta y se viste rápido para salir a encontrarme. Uno de los primordiales alicientes por los que la otra persona ni se plantea el hecho de tener miedo a la vida. Una de las cosas más preciadas que la otra persona se niega a perder, por nada del mundo. Me quedo con ganas de decirte, que con diferentes matices, podrías haber resultado perfecto, y te hubiera comido en la distancia, a unos pocos metros, el uno del otro. Y a lo mejor no te hubieras dado cuenta, pero lo habría hecho. O tal vez ya lo he hecho, pero tampoco has sido capaz de verlo. Me quedo con todo el tiempo del mundo para pensar por qué no has tenido que ser tú, pero intento que no me preocupe. Porque quiero creer que tienes muchas cosas buenas en ti que sí pueden hacer feliz a otra persona. Me quedo para decirte que en realidad no me arrepiento de haberte pensado como te pensé, ni de haberte besado. Tal vez fueron los más cortos pero más intensos minutos que he vivido en estos últimos meses. Y sólo por eso, aunque para ti fuera mentira, aunque no te supiera a nada... te doy las gracias. Las gracias más sinceras que ha podido darte nadie. Jueves, 25 de Septiembre de 2008 18:40 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. Me dices y te digoMe dices que no sea tonta, me dices que no llore, me dices que no me ponga triste, me dices que no abandone mis sueños, y que siga adelante. Me ves tambalear, pero sólo me regalas tu voz. Sabes que tengo miedo, sabes que no puedo ilusionarme con nada porque cada día me inundan más y más temores que no puedo controlar. Presiento que no vas a quedarte para enseñarme a controlarlos. Para poder empezar a decir “no” y controlar también, y de paso, mi vida. Sé que no vas a quedarte porque tú no quieres esto. Tú no quieres gastar esfuerzo y tiempo en algo que resulta nada más que un atajo. O eso me has hecho pensar. Sé que tú quieres una vida fácil, una vida prevista, una vida con planes anteriormente establecidos. Tú quieres unas pautas marcadas, unos sueños fijos que perseguir, unas palabras a tiempo, y adecuadas según tu gusto, tú quieres algo perfecto. Pero perfecto no hay nada. Y fácil, tampoco. Aún así, prefieres quedarte con la sencillez de la vida que puedes elegir si te quedas con todo lo demás, con todo eso que ya conoces, y que, seguramente volverá a hacerte feliz. ¿cuánto tiempo? No lo sé. Tampoco tú lo sabes. Tal vez te obligues a ti mismo a ser feliz con algo que no te gusta, pero eso depende sólo de ti. Sólo tú sabes todo lo que puedo darte, todo el amor que hay en mí, todas las palabras que todavía se han quedado aquí. Sólo tú sabes cómo nace el amor en mí, como progresa y hasta donde me hace llegar. Sólo tú decides entre una vida sin emociones, o una vida que merezca la pena, que tenga el mérito vivirla, porque así tendrás algo que contar cuando seas mayor. Me dices que no sea tonta, y que no llore, que no me lo tome a mal. Y yo sólo puedo decirte en voz baja, y antes de colgar, que nunca nadie me había hecho saltar de un tren estando éste en marcha. Y eso, dependiendo del lugar, de la etapa que una vive, no puede perdonarse nunca. Ni olvidarse. Me dijiste que no fuera tonta, y yo te digo que no vuelvas más. Jueves, 25 de Septiembre de 2008 18:41 Autor: scarlett. Hay 2 comentarios. Mi menteLa mitad de mi mente me dice que todavía recuerdas quien soy, que te acuerdas de mi nombre y del primer momento en que nos vimos. Esa misma mitad me cuenta que sabes perfectamente qué día es mi cumpleaños, el último día en que nos miramos a los ojos y la infinidad de veces que te dije “te quiero”. Esa mitad me dice que de sobra sabes cómo soy, sabes cómo pienso y cómo actúo. Cuáles son mis metas, mis sueños y mis mayores miedos. La otra mitad de mi mente me dice que nunca me has querido, que quisiste inventar una historia llena de mentiras fáciles, dolor y vacío. Esta última mitad me cuenta que en realidad nunca sentiste nada, ni aprecio, ni afecto, ni admiración. Me dice que sólo perseguiste mi dolor, mi resignación, mi limitada alegría, y de nuevo, más dolor. Me dice que lo controlabas todo, y que te producía diversión y entretenimiento tener ese tipo de vida. Me dice que te hacía sentir grande, poderoso y mejor. Pero, ahora es cuando debería decirte yo, y no cualquiera de las dos mitades que componen mi mente, que en lugar de ser mejor persona, te convertiste en la peor persona que hasta ahora he llegado a conocer. Generas todo tipo de sensaciones, pero todas ingratas, y por ello prefiero no sentir nada. Seguro que alguna vez, alguna noche, habrás pasado minutos y minutos pensando en por qué no rebobinaste y cambiaste un poco las cosas, al menos, lo suficiente como para reparar parte del daño que ya habías causado en una de las personas que había aprendido a quererte tanto en tan poco tiempo, a darte y prometerte tanto, sin pedirte nada a cambio. Sin pedirte absolutamente nada a cambio. Digo seguro... pero si no se te ha pasado por la cabeza la imagen de mis ojos llorando, mi vida, o cualquier recuerdo ya inútil que creamos los dos... es que dentro de ti no hay corazón, y que tu piel no es piel, y simplemente es algo que cubre tus músculos y tus huesos. Me cuesta imaginar que tú hayas imaginado mi vida, la de ahora, y que pienses en algún momento de la tuya, por qué tuviste que hacer lo que hiciste. Me cuesta imaginar que en algún momento te has llegado a arrepentir... pero lo más importante es lo que yo pienso y siento, lo que llevo creyendo durante tanto tiempo. Y creo que si tuviera el poder de dar marcha atrás y cambiar las cosas, lo haría, sin duda. Nada como la experiencia y el error para aprender cosas nuevas, pero nada como errores que te obligan a ser infeliz durante un tiempo que resulta ser valioso para ti, pero no logras darte cuenta, y lo inviertes en martirizarte, en devaluarte por completo, y en dejar de querer. Y querer es muy bonito. Mucho. Supongo, que, como oí hace poco, es más bonito querer que que te quieran, y tal vez sea así. Pero te aseguro que en todo este tiempo, lo que más falta me hacía es que viniera alguien ante mí y me quisiera. Tampoco me han quedado fuerzas para querer a los demás con locura, demás, que son las personas que saben si soy feliz, o no lo soy y que, se preocupan cada día porque sí lo sea. Resulta que ahora ya ha pasado mucho tiempo, y no me preocupa cómo andará tu vida. Yo nunca te he preocupado, por lo tanto, todo está bien. Además, aunque algo andara mal, el mundo ya está bastante jodido como para que yo me obligue a decirle a alguien que sufro por algo que me impide caminar hacia delante. Por suerte, tengo dos pies que se han vuelto menos revoltosos, perezosos y desobedientes, y actúan al compás de mis brazos, y con parte de alegría que le presta la comisura de mi boca. Y en los días bonitos, camino de manera más alegre, y me vuelvo más feliz. Y sonrío, y todo es distinto. Porque me doy cuenta, que por fin has desaparecido. Domingo, 28 de Septiembre de 2008 21:03 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. Hace falta vivir (y equivocarse)Sé que no es fácil que alguien consiga que me enamore. Sé que no es fácil, al menos, hoy por hoy, porque necesito más que palabras, y más que hechos. Necesito más que demostraciones y más que tiempo. Necesito miradas, necesito que me estrechen la mano sin yo pedirlo, que me tapen a tiempo cuando aparento tener frío, que se queden hasta tarde para hablarme y sonreírme al mismo tiempo, que me sorprendan a la salida del trabajo, que me regalen una estupidez que para mí puede resultar una grandeza el día menos esperado, un día cualquiera, un día en el que no cumpla años, o no sea mi santo, o no sea navidad. Un día cualquiera. Sé que no es fácil que un día de éstos alguien consiga que me enamore. No es fácil porque no resumo todo al tópico del 50% amor y 50% sexo. Supongo que dentro de ese 100%, hay cabida para mucho más. No sólo placer, pasión, verdades y complicidad. Supongo que la ilusión, la confianza y la necesidad deben tomar un gran papel en todo esto. Supongo que todavía hay mucho más. Y supongo también que aún sigo esperando ese mucho más...y no llega. Pero no me quiero lamentar por ello. No es fácil que una mañana cualquiera venga alguien a decirte que eres lo más bonito que ha visto en lo que lleva de día, o que te alivie un mal día llevándote por sorpresa al cine, o te haya hecho un pequeño pastel de queso y te lo haya dejado en el frigorífico con un post-it en el que hay escrito “Lo hice pensando en lo dulce que resulta tu sonrisa cuando me miras”. Todo esto es muy difícil, pero quizá no imposible, y sólo por ese motivo, hace falta vivir. Y decepcionarse, e intentar, y reintentar, y renovarse, y cambiar, y seguir soñando, y seguir viviendo la realidad de cada día, esperando que cualquier día puede ser el día. Esperando que tal vez, sin avisar, y de la manera más inesperada y más tonta, aparezca la persona que pueda hacerme feliz, feliz como nunca. Y por esta razón, no hay que cerrar los ojos. Nunca, nunca, nunca. Domingo, 28 de Septiembre de 2008 21:05 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. ÚtilesPodría haber sido más seria con todo esto, pero también podría haber sido menos sincera, y no haber pensado que quería enamorarme de ti. No quería una oportunidad, simplemente quería quererte, saber qué podía sentir, hasta donde podía llegar por ti. Podría haberme plantado delante de ti y haber sido más cabezota. Podría haber sido todo de otra forma. Podrías haber cerrado la puerta, pero dejándome a mí dentro, o podría haberme deshecho de mis principios durante ocho horas, pero no lo hice, y, a estas alturas, desconozco si me equivoqué, o no. Lo que sí sé, de lo que estoy segura, es que todos tenemos cosas para dar a los demás, pero a veces damos tres pasos atrás, y no volvemos. Llegamos tarde, y nos cansamos a la primera de cambio. Podría haber descolgado el teléfono y decirte que sí, podría haber cambiado algo, o no, muy poco. No tenía tanto poder, como para que, después de unas horas, supieras qué es lo que yo sentía. Y tirar mis pensamientos de medianoche por la borda, no, no me apetecía. Prefiero quedarme con ellos, y con mis errores, y con mis ideas, y con mi forma de ser, porque, al fin y al cabo, gracias a todo eso, soy como soy, y puedo aguantarme, que no es poco. Podría haberte dado mis letras, o haberme tragado las verdades. Podría haber oido menos, y visto, también, menos. Podría haber ignorado, pero ahora ya no tengo más dudas. O, al menos, no quiero tenerlas. Te las regalo, por si a ti te sirven. Domingo, 28 de Septiembre de 2008 21:06 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. ProntoMe he preguntado últimamente por qué la gente se enamora tan pronto... es decir, ¿en cuestión de 2 días puedes enamorarte? Me hago esta pregunta porque durante un par de meses han pasado por delante mis ojos varias personas que en apenas una semana, por ejemplo, han realizado un cambio en su vida, un cambio que implica otra persona, otros sentimientos, y otro tipo de vida. Esto genera felicidad en la propia persona que lo vive, pero también un mar de dudas en aquellos que lo ven todo desde fuera. De repente ves que personas que hasta hace poco te miraban, te deseaban y te proponían algo decente, pero bajo unas sábanas blancas;... eligen otro camino, toman otro rumbo y se presentan con otra persona, que, sin saber cómo ni por qué ni cuándo, empezaron a desear y querer. Yo creo que el amor es una cosa más complicad que todo esto, y me alegro que la gente lo vea más sencillo, pero el amor implica muchas más cosas, no me vale que de repente alguien se interese por otra persona porque le ha conocido un poquito más a fondo, y eso le basta. Para mí el amor es otra cosa, y claro, tampoco podía esperar que personas de las que yo también espraba otra cosa, lo vieran con otros ojos, parecidos a los míos, y afirmaran, que, el amor, también es diferente, vamos, cualquier cosa menos fácil. Porque el amor va más allá, va más allá de una simple mirada, una simple cita o una imperiosa necesidad de sentirse satisfecho partiendo de la base de cualquier necesidad. Supongo que para mí el amor significa mucho más, y no una conversación, una dependencia no curada y unas ganas de sentirse atado a algo o a alguien. Eso no es amor, eso es otra cosa, y lo sé porque he vivido lo suficiente en el amor como para saber qué es amor y qué no es. No logro comprender por qué la gente admite que quiere sin querer, o se monta un espectáculo, una vida que está compuesta de un 67% de mentiras. Pero, claro, los ojos ciegos no pueden verlo. Y tu tampoco puedes acercarte a regalar un consejo, porque nunca se lo tomarían como algo así, supongo que se lo tomarían como una ofensa. Yo creo que el amor es complicado, y bastante sincero cuando es de verdad. El amor no comprende de cambios en 24 horas, de un cambio repentino de unos ojos por otros ojos, de una boca por otra boca...simplemente porque una esté dispuesta a besar, y la otra quiera esperar. No sé... demasiadas dudas inútiles que me hacen pensar en muchas personas que tratan de vivir de esta manera, porque piensas que merece la pena, pero, en realidad, y bajo mi humilde punto de vista, no vale la pena. El amor es mucho más. Muchísimo más. Lo he experimentado y cierto es, que para mí, el amor no es dar un paso y obligarte a querer a alguien. El amor debería nacer ya con un pozo de cariño preestablecido. La gente quiere demasiado pronto, y eso, a veces, es meter la pata sin darse cuenta. No sé... Quizá no me sepa expresar bien, ni sepa decir ahora lo que pienso ypor qué lo pienso, pero sería todo mucho más sincello si la gente fuera justa consigo misma, y se quitara la venda de los ojos por momentos, para verlo todo con mucha más claridez. Pero me cansé. Y cuando una se cansa de esta manera, deja de mirar atrás, deja de preguntarse por qué, comienza a olvidarse de la decepción, y empieza a vivir.
Lunes, 29 de Septiembre de 2008 16:58 Autor: scarlett. Hay 2 comentarios. |
TemasArchivos
Enlaces
|