Blogia

Pequeña

¿Nunca es tarde?

Escribo ya muy lejos de ti. Escribo escuchando esta cancion, escribo mientras te odio, mientras evito gritarte, a sabiendas que no estás. Te has llevado lo que más quería, te has apropiado de una vida que nunca llegó a ser tuya, a pesar de tu ignorancia, te lo has llevado todo. Y me dejas sin las palabras que más me sanaban, sin las caricias que me hacían sentir bien, sin el amor que me hacía ser mejor persona. Sin la persona que me enseñó a ser persona, la que me cuidó, mimó, y prestó atención todas los días, y todas las noches. Que me dio sus brazos para llorar, y sus minutos para contarle mis miedos. Ahora sonríes sin saber lo mucho que te odio. Querías que su vida perdiera sentido, y yo no luchaba más que por conseguir lo contrario. He intentado todo el amor condensado en pocos años, intentado así llenar los huecos que tú creaste en ella. ¿Podrías haber sido bueno? No lo sé. ¿Podrías haberle hecho feliz? ¿no dañarle? ¿no hacerle llorar día tras día? Hubieras podido si hubieras dedicado tiempo a sentarte frente a nosotras, y decirnos: "Voy a vivir de otra forma". No quiero malgastar mi tiempo, sólo voy a intentar ofrecerle mis sonrisas, mis palabras, mis gestos de cariño para hacerle ver que no es tarde, aunque el tiempo cada vez se escape más deprisa, y yo me haya quedado sin lagrimas.

Salir corriendo

Tu mundo

Imágenes que no (te) dicen nada porque nunca hablaron. Palabras que no oiste porque nunca se pronunciaron. Vidas que no conociste porque te quedaste sentado. Hojas que no hojeaste porque preferiste obviarlo. Verdades que no escuchaste porque preferiste dormir. Recuerdos que quisiste olvidar para evitar dias malos. Cosas que no quieres contar porque sabes que vas a llorar. Sonrisas que ya no tienes porque tu vida no te deja. Sonidos que ya no oyes porque te tapas los oídos. Experiencias que se te han escapado porque escogiste ese camino. Mentiras que mimaste y ahora, ahora viven contigo.

¿Te acuerdas?

¿Te acuerdas?

¿Te acuerdas que nos conocimos con 5 años? ¿Te acuerdas que mi nombre fue el primero que te aprendiste y escribiste en la postal de navidad del colegio? ¿Te acuerdas que gastabas la mitad del día en hacerme reír? ¿Te acuerdas que eras el primero en prestarme los rotuladores de colores? ¿Te acuerdas que te aprendiste una poesía en tercer curso y la recitaste mirándome a los ojos delante de todos? ¿Te acuerdas que miraste enfadado al profesor porque no te tocó conmigo en el chotis? ¿Te acuerdas que aprendimos a querernos con cosquillas y jugando al pilla-pilla? ¿Te acuerdas que éramos niños y éramos felices compartiendo juguetes y carpetas de cartón reciclado? ¿Te acuerdas que sonreías cuando me quedaba en el comedor contigo? ¿Te acuerdas que me regalaste una flor del patio aquel miércoles de primavera? ¿Te acuerdas que me robaste mi primer beso? ¿Te acuerdas que éramos nosotros? Tú y yo...¿te acuerdas? Porque yo lo recuerdo todos los días.

Tengo el defecto

Tengo el defecto de echarte de menos y de pensarte seis horas diarias. Tengo el defecto de sentirme atada a ti, y dependiente, también. Mentiría si dijera que no siento ansias por verte cada mañana, y despertarme sabiendo que no queda nada para verte, y desayunar con tus besos. Tengo el defecto de querer estar contigo hasta cansarme y de querer que me quieras más que yo. Tengo el defecto de necesitarte demasiado, y soñarte demasiado, también. Tengo el defecto de pasarme horas pensando qué podría hacer por ti, para que no tuvieras nunca ninguna razón para dejar de sonreir, y no llorar, y verte feliz y radiante cada día. Todos los días. Todos los días de tu vida. Y sentirme feliz al verte, y saber que siempre vas a estar ahí, pendiente de mí. Tengo el defecto de que me he acostumbrado a que sean tus frágiles dedos los que sequen mis lágrimas, y tus brazos infinitos los que me arropen cuando tengo frío o me quedo dormida o es invierno y estoy enferma. Tengo el defecto de necesitarte a ti, no a alguien como tú. Los demás son distintos, y ni siquiera puedo compararlos contigo. Tengo el defecto de escribirte en cualquier lugar y en cualquier momento. Tengo el defecto de quererte hasta enloquecer, y el defecto de saber que no voy a dejar de hacerlo.

Perdiendo al olvidar

Perdiendo al olvidar

Hay personas que cuando crecen no saben muy bien si se han superado o no la transición de adolescente a adulto, si han madurado lo suficiente como para poder enfrentarse a todo, a la vida en sí. Hay personas que sí lo saben, que planean todos sus movimientos, todos sus días y sus noches, sus espacios, sus pausas, su tiempo. Todo cronometrado. Todo anotado en agendas que para otros ni siquiera existen. Y viven a contrarreloj, otros a contratiempo, otros en contra de todo, y otros conformándose, limitándose, ajustándose a las manecillas del reloj y a las decisiones de los demás. Y luego están esas personas, que independientemente de como se tomen la vida, por mucho tiempo que pase, por muy adultos que puedan llegar a ser, jamás pierden esa parte de ingenuidad e ilusión que se tiene cuando se es niño. Personas que se niegan a dar la espalda a algo que, sin duda, les roba una sonrisa en el mejor momento. Aprenden a vivir con ilusiones que no dejan atrás, aunque ya no esten rodeados de muñecas o barcos piratas. Deberíamos aprender todos de esas personas, porque creo que si nos deshacemos; o peor, si decidimos deshacernos de esa parte de niños y niñas que fuimos, estamos perdidos.

Tú y yo

Llámame. Visítame. Preséntate. Grítame. Nómbrame. Muérdeme. Bésame. Abrázame. Siéntate. Cógeme. Túmbame. Acuéstate. Desvívete. Caliéntame. Desvístete. Arrópame. Quiéreme. Bébeme. Cómeme. Acaríciame. Cántame. Espérame. Cuélgame. Suspírame. Cuéntame. Confiésate. Invéntate. Explórame. Susúrrame. Mójame. Despéinate. Colócame. Muévete. Sáltame. Agárrate. Paséate. Deséame. Apartate. Acércate. Cuídame. Sorpréndeme. Miénteme. Miéntete. Saboréame. Duérmete. Suéñame. Ámame. Quédate.

Un día nublado entre los dos

(Texto escrito hace años, sacado desde la memoria RAM de mi ordenador.) Aunque sigo creyendo o quiero creer que este tipo de dias nublados se ven recompensados con días felices, de sonrisas grandes y cielos claros.)

Hoy es otro de esos días en los que me gustaría desaparecer... ojalá todo por aquí abajo no estuviera tan nublado, aunque a lo mejor también esta nublada nuestra relación porque debería estarlo y no la hemos dejado actuar en paz... Por la mañana, lluvia... y lluvia también entre nosotros, como si cayera de repente, como si las palabras no sirvieran de nada, como si las miradas no se dijeran nada y como si no sintiéramos nada el uno por el otro, y esta sensación, no me gusta. No me gusta tener esta tensión que tú dijiste, no me gusta hacerte daño ni que tú me hagas daño, pero a veces, ocurre, y es inevitable en muchas ocasiones. Supongo que tiempo atrás, deberíamos haber aprendido a no utilizar diversas palabras, diversos tonos, diversas ironías, diversas indirectas y diversos gestos que a veces lo rompen todo por completo y ya no sabes reconstruirlo, por mucho esfuerzo que se ponga. Y puede que ya no haya más que hablar, o puede que esté todo callado y todo a su vez por decir, pero no sé... ya no sé nada, ya no sé si hay algo o no hay nada, ya no sé... y ojalá mi mente estuviera tranquila y me dejara ver las cosas con claridad, pero ya no sé ni lo que me importa. No digas ni pienses ni insinúes nunca más que no me importas o que no me has importado, me duele pensar que puedas pensar eso. No sé... pensemos que es una mala racha, o la continuación de otras de atrás o yo que sé, no estropeemos del todo esto porque somos tan estúpidos que en 20 minutos, como tú has dicho, la cagamos. Puede que mañana no salga el sol y entre nosotros tampoco hagamos del día uno más soleado, no sé... a lo mejor mañana, o pasado, o al otro, todo vuelva a estar en paz, las cosas se hayan calmado y perdonado, aunque no olvidado. Como siempre... Me gustaría pensar que son reacciones inútiles que no sabemos controlar y que todo lo que nos hayamos podido decir han sido simples tonterías que por pequeñas que sean, causan su mella. Espero que esta noche no llueva (ya sabes a lo que me refiero). Y mañana volveremos a vernos, y quizá las cosas estén distintas, o quizá no... 

Con el tiempo

Con el paso de los meses encadenados (podría decirse también, años encadenados), he aprendido a reír llorando y a llorar riendo, pero he aprendido, sobre todo, a dibujarme una sonrisa perfecta en mi boca imperfecta a tiempo. Muy a tiempo. Antes. Antes de que las personas adviertan el grado de tristeza y pena que me inunda. El escalón de infortunio en el que me hallo sentada, queriendo esconderme, y pasar desapercibida, agachada, cogiendome las rodillas y sin hacer ningun tipo de ruido.

 

Con el paso del tiempo he aprendido a usar corazas, a maquillarme una bonita cara y tapar mis ojeras y mis lamentos. He aprendido también a decorar mi vida con una canción alegre y pasar de puntillas entre todas las personas que me rodean, y pueden presumir de felicidad casi absoluta, o plena por momentos, que viene a significar siempre algo grande, algo que me muero por tener y contar y así sonreír sin tener que acudir corriendo al baño y coger un pintalabios cualquiera y pintarme cual payaso en su escena de rigor para el circo en que trabaja. Así me siento. Pero no quiero pintarme más sonrisas. Ya no. Ha pasado mucho tiempo. Pero también sé que queda mucho para que ya no me queden motivos por los que hacer uso de cualquier pintura y retocarme los labios y enseñarle al mundo que yo también soy feliz.

Insomnio

Odio acostarme pronto y después estar en vela casi dos horas enteras sobre mi cama y bajo mis sábanas con los ojos abiertos, sin encontrar la manera de volver a dormirme, y volver a entrar en mis más plácidos sueños. Pero no, no vuelvo a ellos porque mi insomnio particular (que no se presenta todas las noches, todo hay que decirlo...) decide sorprenderme, y me roba horas de sueño. Indistintamente de que baje o suba la persiana mil veces, no logro dormirme, por dicha razón en una hora y media de madrugada puedo  llegar a pensar en mil planes, tener diez ideas geniales e incluso en esforzarme cómo podría ser mi próximo sueño (que después se convirtiera en parte de la realidad, para qué vamos a negarlo!), y entonces me siento con una impotencia dentro mío que no puedo controlar. Me resulta imposible, quiero dormirme, hay un silencio demasiado absoluto que ni siquiera rompe mi respiración porque no hago ruido al respirar, y hasta eso me pone nerviosa. Entonces intento cambiar de postura, pongo/quito/arrojo mi par de cojines de colores al suelo, siento que me estorban/agobian/sobran... y después me quedo a solas, a solas con mi almohada, a solas con la oscuridad que tiñe la noche la mitad de mi habitación, a solas con el pequeño resquicio de luz que se cuelan por las pequeñas rendijas de la persiana, que procede de las farolas que se mantienen intactas en la acera, fuentes de luz para los hombres de verde y blanco que se encargan de trabajar, sin poder evitar hacer ruido con los camiones a la una de la mañana. Me da rabia que no sean ellos y sí sea el repentino insomnio que me visita, el que me haga plantearme salir de aquí, acudir a la cocina, sentarme y comenzar mi día, aunque sean las cinco y media de la mañana, ya, ¿qué más da? Sólo sé que me da rabia no poder dormirme cuando todavía me quedan 3 horas más posibles de sueño y no puedo aprovecharlas. Y así quedarme tranquila, aferrada a mi sábana y con los ojos cerrados. Aunque quizá, lo más placentero sea ese preciso instante (del que nunca nos logramos acordar, o al menos yo), en el que, sin saber cómo ni cuándo, vuelves a quedarte dormida. Vuelves a soñar sin prisas.

Dolor

Hace un año vi "The holiday" una película que me encantó, no es extraordinariamente buena, pero sí lo suficiente referente a sus diálogos. Kate Winslet hace un gran papel, y me emociono al leer estas palabras que ella le dice a ese chico que se siente igual o más triste que él en el sillón que comparten después de experimentar, de nuevo, otra vez...... el sufrimiento que provoca el amor/desamor, y un largo etc de situaciones que siempre proceden y conllevan al amor y desamor. Espero que disfrutéis tanto de estas palabras como yo.

"Lo que intento decirte es que entiendo lo que es sentirse el ser más pequeño, insignificante y patético de la humanidad y lo que es sentir dolor en partes del cuerpo que ni siquiera sabías que tenías. Y da igual cuántas veces te cambies de peinado, o a cuántos gimnasios te apuntes, o cuántos vasos de Chardonnay te tomes con las amigas, porque sigues acostándote todas las noches repasando todos los detalles y preguntándote qué hiciste mal o qué pudiste malinterpretar. Y cómo puñetas en ese breve instante pudiste pensar que eras tan feliz. A veces incluso logras convencerte de que él verá la luz y se presentará en tu puerta.

Y, después de todo, y independientemente de lo largo que sea esto, llegarás a un sitio totalmente nuevo, y conocerás gente que te harán sentir valiosa de nuevo. Y pequeñas partes de tu alma volverá. Y entonces todos esos momentos todos esos años perdidos comenzarán a desaparecer…”

Un gramo de locura

En Semana Santa fui a ver una obra de teatro y estas fueron las frases que dijo el coprotagonista al final, me gustaron mucho:

"Me gustaría mirarte más a los ojos, me gustaría decir más lo que pienso, me gustaría compartir más cosas contigo y contigo y... -no te había visto....también contigo. Me gustaría tener más memoria y recordar tantas cosas que se me han perdido en el camino, tantas cosas por decir... ¿a donde irán las cosas que no decimos? ¿y las que decimos? Me gustaría saborear masticar y disfrutar más de todo lo que me enriquece, de todo lo que vivo. Me gustaría que la vida no sólo fueran dos días y por supuesto que uno de ellos no llvoiera. ¡Ay! Dios mío, si lloviera todo lo que debo cambiar y no quiero, no puedo, no debo, no me dejan... me es imposible. Estaría bien estar un poco loco para poder empezar a disfrutar de esta locura, aunque sólo fuera un gramo."

Atada

Me tiemblan las piernas antes de introducir la llave en la cerradura de la puerta que encierra mi hábitat, mi mundo, mi vida desde hace años. Sospecho que todo irá bien cuando cruce esta puerta blindada (aparentemente indestructible) y te salude con mi ya media sonrisa estudiada previamente. Y sale bien. Pero por hoy. Sólo y extrañamente por hoy.

Otros días. Hay otros días más desafortunados en los que me miras a la cara y de frente, y me desprecias con las dos de tus pupilas. Me regalas tus más duras palabras, me anulas y te molesta todo de mí: mis escotes, el actual color de mi pelo... Y trato de actuar. Trato de ser la mejor actriz que nunca fui ni llegaré a ser. Intento, con las escasas fuerzas que se quedaron agarradas a mis tobillos cual niño enrabietado y maniatado a los pies de su madre; lograr que el rumbo de esta noche cambie y decidas establecer una tregua entre ambos, y , que por una vez pienses en mí, en no gritarme y dejarme vivir.

 

Hago uso de esas minúsculas fuerzas para trasladar mis libros, mis pies destrozados y mi alma fracturada a la habitación. Oigo desde aquí más palabras feas que me invitan a llorar. Pero no quiero hacerlo. Llevo 11 horas fuera de casa y lo último que hoy necesito es agrandar las bolsas que se mantienen fieles a los pies de mis ojos y pestañas. Me mata por dentro el hecho de no dejar de pensar que has tenido muchos años para endulzar parte de mi vida y regalarme motivos para querer seguir compartiendo esta casa contigo. Pues lo único que me resulta imposible es volver a quererte. Y seguramente no te arrepentirás de mi sufrimiento, pero si persisto aquí, si todavía estoy bajo este techo, oyendo tu respiración, tus pisadas... es porque siento la obligación de atarme a lo que tú te desataste hace tiempo.


Pero pierdo mi valentía, mis ganas de luchar con/contra/por todo. En cambio tú ganas más ganas de destrozar(me). Mis sueños, que ya no te los cuento, que nunca te interesaron. Que nunca te has desvivido, que nunca me has preguntado, que nunca te has quedado al pie de mi cama para preguntarme por la evolución de mis heridas o simplemente por la fiebre cuando no cesaba.

Que hacerme llorar es tu máxima especialidad. Y me da pena que no te de pena todo esto que estás consiguiendo. Que tú has vivido, que yo no lo hago, que cada dia siento menos vida dentro mío. Que quiero irme lejos de ti, y no puedo, porque estoy/me siento/permanezco atada aquí, pero no a ti, que es bien diferente.

Y nunca, nunca abrirás los ojos

 

La artista y su amigo

No tuvo más remedio que ser prostituta. Nunca eligió esa profesión como la mejor de las opciones. Como el mejor de los caminos. Como la mejor de las salidas. Sabía que si se introducía en ese mundo, le costaría muchísimo más salir. Sabía que no podría tener un mundo de lujos, ni de amores certeros. Sabía que su vida podía tocar fondo. Sabía que perdería a mucha gente, y a muchas personas que en muchos amaneceres le harían falta. Pero no tenía más remedio.

 

Lloraba cada mañana pensando hasta donde había llegado. Lloraba cada mañana en el puerto, esperando que su vida cambiara, que le llegara alguna señal, que encontrara otra forma de vivir. En realidad nunca dejó de intentarlo. En realidad ella tenía un talento grandísimo. Tenía el arte de saber pintar con los ojos. Sabía hacer vibrar, con sus pinturas, con sus dedos, con los colores de los que no se cansaba de mezclar...  Cuando en alguno de los meses le sobraba algo de dinero, lo gastaba en pinceles y lienzos blancos. Después los llenaba de vida y de armonía. Y lo hacía porque de esta manera, al pintar y al acabar cada cuadro, pensaba que también estaba llenando de armonía su propia vida, y eso le hacía sentir, en parte, bien consigo misma.

 Pintó más de una treintena de cuadros. Todos los guardaba en el pequeño armario del pasillo. Murió a los 38 años. Quiero pensar que murió de cualquier enfermedad y no de pena, o de lamento. En realidad sólo quiero quedarme con la imagen de sus cuadros. Uno de esos amigos que solo son amigos cuando vives una buena racha, apareció, se introdujo en su pequeño apartamento. Abrió el armario al cabo de estar tres días allí, y en cuestión de un par de meses, los empleó todos para realizar una exposición. Al mes de hacer diez exposiciones en la capital, los vendió. Los cuadros gustaron. Él ganó mucho dinero.Ella murió siendo una artista. Él perdió la dignidad.

Comerte

Comerte

Comerte a besos, a abrazos, a lametones, a bocados, a caricias en tu espalda, a mis dedos paseándose por tus piernas, a mis manos avanzando por tu vientre. Comerte a miradas, a palabras. Podría comerte de cualquier manera si me miras como yo te miro, si me tocas como yo te toco, si me deseas como yo te deseo, si me amas como yo empecé a amarte el primer día que te cruzaste con mis labios. Podría comerte sin pausa, sin espacios de tiempo dedicados a mirarnos y volver a empezar. Podría comerte con canciones de fondo. Podría comerte con poesía en mis labios. Podría comerte con o sin rojo en mi boca. Podría comerte mientras cuento los lunares que contienen los caminos de tu cuerpo que siempre me llevan a tu ombligo. Te miro las facciones de la cara y me enamoro más y más de ti. Sin descanso. Es así también como quiero comerte. Me culpo por quererte demasiado, pero todavía no lo sabes. Y desconoces que quiero comerte con todos mis sentidos y con miles de besos que me quedaron por dar(te). Desconoces que me muero por quedarme tres horas más contigo, y hacerte desearme como nunca. Hacerte desear desayunar conmigo, aquí o allí. Donde quieras. Pero comerte, y saborearte, y encontrarte si te escondes. Y desenvolverte. Y no taparte. Y decirte que esto se me queda pequeño y quiero llevarte lejos. Y decirte que apareciste en el momento más oportuno. En el más indicado para hacer brillar mi vida. Comerte hasta enloquecerte. Comerte con los besos más intensos y las sílabas más profundas desde mi voz. Comerte hasta decir basta. Y volverte a hacer feliz. Es lo que más deseo.

Entorno a ti

Me dejaste las cosas demasiado fáciles para decidir que era lo que yo quería, me dejaste tus sentimientos muy claros para darme cuenta de la clase de persona que eras, me dejaste las mejores palabras para agrandar el error y dejar de echarte de menos, y aprender a como odiarte. Me dejaste un camino vacío sin mentiras ni palabras inútiles, y de verdad, créeme, te lo agradezco, porque el tiempo me ha enseñado la veracidad de todo para hacerme más fuerte, y mucho menos vulnerable, y esto, después de casi 20 años, es demasiado, está bien. Soy diferente, aunque muchas veces me veo igual al mirarme al espejo y al intentar encontrar en cualquier rincon de mi mente algo que deje caer durante algun segundo en el que estuviera despistada.

Me dejaste tiempo para pensar cómo quería redireccionar mi vida, y me sirvió. No sé ahora si fue poco o mucho tiempo, tampoco me importa saberlo, porque ese tiempo pasó, se fue la pena y la gloria juntas, no necesitaba ninguna de esas dos cosas para ponerme de pie con mis mejores tacones y saludar al mundo con los ojos tiritando de la emoción que desprenden los días azules, amarillos, rojos, los días felices, al fin y al cabo. Nubes persiguiéndose, sol contando hasta cien muy deprisa, y las gotas de agua nutriendo cada amapola en los jardines que no pisaste junto a mí. Mi mundo era (y es) mucho más bonito que el tuyo el de cualquier otra persona unidos. Quiero creer esto, porque asi soy fuerte, y asi intento ver  todo eso bueno que dicen ver en mi los que me rodean y me abrazan hasta dejarme casi sin respiracion. Me gustan esos abrazos, esas palabras, esas miradas sanas y conciliadoras. Claro, ¿a quien no?

Supongo que a ti solamente te interesa tu tiempo, tu vida, tu camino, tus cosas, tus planes, tus viajes, tus ideas, tus sueños. Todas esas cosas que únicamente giran entorno a ti, y tambien, entorno a las cosas que creiste que te gustaban y despues comenzaste a repugnarlas. Deberias saber que la repugnancia es uno de los sentimientos mas penosos que podemos llegar a sentir. Nos alejamos asi de la condicion humana que nos define y caracteriza, y asi pierdes como persona.

Pero quiero imaginar que eso, tu tambien lo sabes.

Eres tu

Eres tú, puedo reconocerte, y me encanta quedarme sentado en la silla que restauró tu abuela y ahora has decidido poner en tu habitación, llena de muebles blancos y cuadros azules y verdes. Me encanta ver como sales de la ducha y te haces ese par de coletas que se adueñan de la piel que envuelve a tu cuello. Me gusta ver cómo adornas tus manos con las sortijas que tiempo atrás te regalé, no para pedirte matrimonio, ni para pedirte que estuvieras con alguien como yo el resto de mi vida, en la pobreza y en la riqueza...

Eres tú, me basta verte, contemplarte, y aunque tu boca no me diga "te quiero", sé que de no ser así no habrías dejado que yo hubiera traído mi cepillo de dientes, mi peine, mis camisas y mi reloj de noche. Sé que de no ser así no tendría la oportunidad de meterme cada noche en la cama con la mujer más hermosa de todas las que he podido ver. Eres tú, te amo, me gustaría decírtelo más a menudo, pero sé, también, que aunque no me oigas, eres lista y sabes lo que siento en cada momento, por qué lo siento y cómo lo siento. Solo espero no llegar a anciano y padecer esa estupida enfermedad que se encarga de robar los ms preciados y bonitos recuerdos como el de ahora: verte desnuda frente al cristal, ondeandote el pelo con tus propios dedos. Sonriendo. Eres tú.

Explicaciones

"Hago uso de esta carta, esta especie de manuscrito para empezar a dar(os)dar(me) explicaciones de por qué quise anteayer comenzar a escribiros esto. Podría haber dejado pasar un poco más el tiempo, podría haber tenido más paciencia, o podría haber sido más alegre, y ver el sentido a cada cosa que sucede a veces, sin un por qué cierto. Quizá no sepa encontrar ese sentido, y la carencia de razones me esté arañando demasiado. Ya veo brotar pequeñas lágrimas de sangre sobre mi piel atenuada. No quiero demorarme más, simplemente quería, de manera breve, deciros las cosas que nunca dije...

A ti, papá, hubiera preferido que me hubieras escuchado, al menos, lo suficiente, como para darte cuenta de la realidad que no supiste apreciar. A ti mamá, me hubiera encantado llevarte a Roma, y hacer realidad uno de tus más ansiados deseos. A vosotros, amigos, hubiera sido muy feliz si hubiera podido compartir los viajes que siempre andaban vagando por mi cabeza, y en cambio, jamás llegaron a llevarse a cabo.

No quiero alargar más este texto porque siento, que a medida que más largo es, más vacia me quedo. Hubiera querido deciros muchas cosas... pero ahora me quedo con las unicas palabras que definen lo que siempre he sentido por y hacia vosotros. Gracias por tantos y tantos momentos felices que a pesar de serlo, sin dudas, no llegaron a ser suficientes.

Os quiero."

Complejidades

Creo que la vida no es fácil o difícil, creo que no se basa en eso estrictamente. Quiero creer que simplemente se complica o deja de complicarse según la vayamos viviendo. Cuando comienza o no a faltar la ilusión que nos hace falta para poder mirar adelante sin gastar tiempo en mirar cosas de atrás de las que pudimos prescindir, y sin embargo, decidimos no hacerlo porque nos habían tapado la boca con un barato celofán gris. Quiero creer que simplemente cobra valor nuestra vida cada vez que tenemos fuerza suficiente para planear cualquier cosa que nos arranque una sonrisa, ya sea un paseo al lado de alguien que forma parte de nosotros, o quedarnos anclados al sofá, y maniatados a algo que nos haga vibrar (casi) de felicidad. Quiero creer que la vida es más de lo que todos pensamos incluso en la cima más alta. Es más, mucho más, y sí, me da rabia no saberlo.

Niño soldado