Blogia

Pequeña

Turrón en el hospital

Turrón en el hospital

Nos apetecía chocolate, pero no una tableta de chocolate, nos apetecía turrón, algo lógico y comprensible en plena Navidad. Aquella tarde estábamos los tres, observando los papanoeles disfrazados de este gran pueblecito, y buscando ese turrón tan tan rico. No fuimos a una cafetería, ni siquiera fuimos dando un paseo para comernos cada uno una parte de esa tableta de turrón de chocolate. Aquella tarde, sin planearlo, acabamos en el hospital comiendo turrón. Ya había anochecido hacía media hora, encendimos la cámara de fotos y empezó a dispararse el flash, también nosotras empezamos a posar de la mejor manera posible mientras todavía masticábamos nuestro querido turrón. Parecíamos niñas, tal vez lo fuimos aquella tarde. De lo que estoy segura es que me reí muchísimo y extraño mucho esa época, y esa tarde en concreto. Fue una de esas tardes para recordar., y hoy por diversas razones necesitaba anclarme en un bello recuerdo que compone mi vida, y necesitaba plasmar aquí parte de la felicidad que sentí, que me hacen sentir. Aquí dejo otro trocito de lo que he vivido. Niña, te prometo otra porción de turrón en las calles de esta ciudad!

Mi loco!

Mi loco!

Así se llama él. Es mi amigo desde hace 5 años. Sobre todo, desde que se soltó y comenzó a hacerme cosquillas en los pies en aquellas guerras de cojines que empezábamos sin ninguna razón...Teníamos 14 años. Ahora han pasado ya muchos años, muchas cosas... y es nuestro niño más joven! Es el loco al volante que me hace temblar en cada rotonda, (ahora me hace temblar hasta en las rectas) pero no comprende muy bien los límites de velocidad, ¿para qué? Aún así, es la persona que si lo necesitas, te lleva a cualquier sitio. El 75% de las veces tiene el móvil apagado entonces no puedo comunicarme con él, está inlocalizable y me vuelvo loca! Pero con un poco de paciencia, puedo encontrarlo. Es el Farru más gracioso, el que tendrías que llevarte de fiesta porque sin duda, te alegra los días y las noches. Te contagia las risas, y puedo decir que su risa es, de todas las que he escuchado, la más graciosa! Te contagia eso, alegría, y más alegría. Da igual si se sube  a un contenedor verde para adquirir una banderita pequeña, porque sí... porque o bien el Lambrusco le hace demasiado efecto o porque simplemente está loco. No sé si yo le pegué mi locura o me la acabó pegando él a mí. El caso es que ya estamos locos, y no hay marcha atrás. Puedes reirte con él hasta cansarte, hasta que te duela la tripa por todos los lados. Siempre te sorprende. Según él "tots ens anem cap al riu"...y todos sus gestos son particulares, y también te hacen reír. De repente se pone a dar patadas a unos balones de fútbol, él, como en su BMW, no controal e igual te da, pero...no pasa nada! Aquí somos de hierro...:P El caso es que siempre está ahí. Te escucha y te pregunta. Te habla y te ayuda. Siempre tiene algo que decir para no salir en las fotos, lo bueno es que a veces, o bien después de un cubata o en un día en que no hace falta rogarle mucho, puedes hacerte muchas fotos con él! Pero lo importante es eso, que es un grandísimo amigo. Él se preocupa y hace que la vida sea más alegre, sobre todo con su actitud frente a una gran jarra de sangría, o en medio de la calle subiéndose a una preciosa barandilla morada que, por hacerle, no le hizo ni daño... Sin él muchas de nuestras risas no nacerían. Por eso desde aquí hoy te doy las gracias, ya tocaba niño! Debías saberlo...

 

Por último decir que la fotografía es de hace dos años. El tiempo ha pasado y algo hemos cambiado. Pero era la más adecuada, por fin conseguí que pudieran fotografiarte! Desde aquí te deseo mucha suerte para tu último examen, a ver si sacas un miniratito para compartir conmigo junto a una tarrina de helado en el centro!

Tarde de jueves

Hemos pasado una gran tarde de jueves, los niños, y yo. Los niños algo "desquiciados" porque la niña miraba mucha ropa (en esta ocasión, de deporte), el caso es que era ropa, y los niños han decidido irse a jugar al ping-pong. Luego Juan y yo nos hemos adentrado en tres tipos diferentes de tiendas de campaña, de entre las cuales, deseariamos adquirir una y perdernos todos en el campo, un finde de estos, y empezar a respirar aire de verdad (este verano no he gozado de la brisa del mar y de la playa, y mis pulmones lo notan). No soyla misma porque estoy cansada, demasiado. Sin embargo, prefiero seguir escribiendo sobre la tarde de este presente jueves. Nos hemos disputado entre los tres una partida a los bolos, de la cual, ha salido vencedor el niño Juan, aunque realmente la máquina se ha disparado y le ha sumado muchísimos puntos demás, lo cual me dejaría a mi como la vencedora de la partida por primera vez en mi vida. Hoy estoy contenta porque he llegado a una cifra suficientemente alta y considerada de puntos. Hoy quizá mi mano haya sabido dirigir bien la bola , o quizá mis ojos hayan ideado la recta correcta, o quizá la bola era la adecuada... No importa. Importa que lo hemos pasado muy bien. Nos hemos reído mucho, disfrutando de todo nuestro tiempo juntos. No lo gastamos ni matamos, simplemente lo vamos acumulando, sí, resulta extraño, pero acumulamos minutos y horas llenas de cosas bonitas que no siempre pueden describirse y plasmarse a la perfecciòn en unas lineas... Ellos lo saben. Gracias a ellos todo es mucho más fácil para mí. El bichito también lo sabe...hoy no ha podido acudir a la cita pero tendrá una buena razón para excusarse, seguro! Y la inventora de mi apellido, "SoL"...hoy la tengo lejos, pero sé que todos esos km de distancia pueden romperse en un abrir y cerrar de ojos si nos lo proponemos. Niña...esta noche al soñar te transportaré a esta tarde de jueves, y jugaremos contigo a los bolos, te regalaré mis golosinas preferidas y volveremos a empezar, a empezar a endulzarnos la vida, como antes en las tardes castellonenses marcadas por el buen tiempo, como antes, como siempre...

...Hemos comido...

Necesitaba poner aquí el poema que hace 10 minutos he encontrado en lapantalla de mi ordenador. Es necesario leerlo. Es necesario vivirlo. Estremece, puede llegar a estremecer, y a ti también. ¿Por qué no?...

 

Hemos comido...

hemos comido
hemos bebido
hemos hecho el amor como es debido

¿te puedo hablar oh cuerpo
que abrigaste mis furias?
hemos andado toda la noche
y gemido
y gozado
y creído en la vida

pero mejor callar ahora hay sol
y eso es bueno o llueve
y es mejor y cantan
todos los pajaritos del mundo o todos

los pajaritos que
nacen vuelan y mueren
entre nosotros dos
entre nosotros dos

Heridas

Vivimos en mundos diferentes, en mundos muy muy distintos, completamente distintos, perpendiculares... Se cruzan, y por eso a veces tú y yo también nos cruzamos. Esos instantes pueden crear otro mundo aparte, pero hace tiempo que ese mundo creado se derrumbó, dejó de existir, y últimamente la recta del camino que tú estás recorriendo no tiende a cruzarse con mi recta... Son rectas que se alejaron entre sí. Son rectas que tomaron caminos tan y tan distintos... Empezaron a ser insuficientes tantas cosas...y a sobrar otras tantas... Tú dejaste de verlo, dejaste de saber lo que yo necesitaba. Quisiste vivir lo que tú querías vivir. Yo me negué a seguir mi propia recta, intenté desviarla, intenté engañarla...pero no pude. Además, la realidad se interpuso, y me mostraba esa escena que a veces hace demasiado daño...pero se plantó ante mis ojos, y era esa, la pura realidad. La asquerosa realidad que quema, que escuece, que roba. Y a partir de ahí todo fue a peor. A sentirme más pequeña, más insignificante...empezaron a abrirse las antiguas heridas, y empecé a quedarme sin lo más bonito que podía y había en mí, porque cabía. Empezaron a irse las esperanzas, fueron sustituidas por la tristeza y la amargura. Esas sustituciones parecían matarme. Y todo lo que necesitaba para sobrevivir no llegó porque tú decidiste que no llegara. Te olvidaste permanentemente de mi nombre, y de mis ojos, y de mi nuca... Intenté que no lo hicieras. Luché por una vez, haciendo lo único que sé hacer: escribir. Mis palabras tampoco te bastaron ni te hicieron cambiar de idea, ni te hicieron cambiar al actuar. Pero tú no eres actor ni yo soy actriz, no vinimos a este mundo para actuar, no estamos detrás de un telón. Este es el mundo real, el mundo real en el que todo llega al fondo, al menos, particularmente, al mío han ido llegando más y más sensaciones amargas que han ido acabando conmigo. Y tú también estás acabando conmigo, sólo quería que lo supieras, porque a lo mejor no es tarde para volver a hacerme respirar. Para regalarme parte de la vida que he ido perdiendo con miedo y con más miedo, éste que rebota y rebota entre estas paredes que me ahogan y envuelven, aún, entre amargura que te regalaría. Te repito, este es el mundo real, no hay escenas ni pruebas. Me he quedado sin más ideas, y sin palabras que tampoco te hacen falta porque ya no provocan nada en ti. Me has ido robando también todas mis fuerzas, te las has llevado todas, por eso eres una persona tan fuerte. Sólo me queda saber quien se ha llevado mi coraza, mi querida y cuidada coraza que usaba casi continuamente para intentar que nada me hiriera... pero todo me está doliendo, profundamente...solo necesito saber quien la tiene, y quitarsela, porque era mía... Porque me aislaba de parte del dolor que no me llegaba, pues asi podía seguir viviendo. Y sin ella ahora no sé hacerlo. Me planteo encontrarla, necesito tenerla. Si no lo consigo, crearé una con mis propias manos, entonces te avisaré, y parte de tu actitud, de tus palabras...no me tocará la piel, no me provocará heridas...y quizá me atreva a sonreír, y quizá entonces te arrepientas de haberme herido.

No me sale la voz

No me sale la voz

Intento hablar, lo intento pero no puedo, o no me dejas, o tal vez no quieras escuchar mi voz porque ya la escuchaste demasiadas veces. Quiero transmitirme palabras que no pueden llegarte de ningún modo. Creo que de tanta negativa me he quedaod sin voz. No. No me sale la voz. La garganta me duele y no me sale la voz, no puedo decirte lo que pienso, lo que ronda por mi mente, lo que habita en mi cabeza, todo eso que no deja de dar vueltas y más vueltas. Voy a marearme. Voy a caerme al suelo si no me escuchas, si no me descifras la manera de cómo poder entrar en tus oídos y en parte, en tu cabeza. Hace días que perdí las fuerzas que me hacían falta para luchar por las palabras que guardaba para ti. Hace días que la voz me tiembla, que tarda en hacerse notar. Hace días que no te hace falta escucharla, y hace días que yo me olvidé de la tuya. A veces me da miedo poder escucharte, a veces me da miedo descolgar el teléfono, pero ya casi no lo hago. Casi no hay nada que decir. Mi voz se ha apaciguado tanto tanto...debe encontrarse cansada, debe amar tanto el silencio...de lo contrario mis cuerdas vocales servirían de algo y para algo... pero ya no sirven, ya no valen. Y aunque lo hicieran, las palabras se quedarian tendidas en el aire, y más tarde el viento de la noche se las llevaría, pero lejos de ti. Tú no quieres encontrarte con ellas, tampoco estás dispuesto a escucharlas, o al menos en este tiempo debías haberla escuchado. Mi voz temblaba, mi voz necesitaba de la tuya. Era una necesidad. Ahora simplemente mi voz se ha quedado dormida, se tambaleaba tanto...lo hacía tan débilmente últimamente que se ha quedado dormida. No. Ya no me sale la voz. Y tú no te molestas en despertarla, y si lo haces, lo haces demasiado tarde. Y a lo mejor es demasiado tarde para volver a recordar, para volver a decir cosas que se dijeron hace tanto tiempo... Lo siento, pero yo también estoy cansada, y no me sale la voz.

Puzzle

A veces parece que el puzzle puede completarse. A veces parece que con un poco de esfuerzo todo puede conseguirse, a veces parece que entre sus piezas y las tuyas, todo puede encajar, pero al final te das cuenta que sobraron o faltaron demasiadas piezas como para que el puzzle encajara y al final cuadrara. Pero nada cuadra, falta o sobra algo y lo peor de todo es que no sabes donde está el error, lo peor es que no adviertas el error. Lo peor es que para ti el puzzle está como lo dejaste la última vez, para mí el tiempo siguió pasando y demasiadas cosas han empañado de tristeza y de sinsentido esto que existía. Has dejado que fueran pasando los días, has dejado que se gastaran las horas de una manera completamente estúpida. Dejaste que se derramaran lágrimas por mi rostro, dejaste de saber, comenzaste a ignorar, a querer ignorar. Dejaste que me rindiera, dejaste que cayera al suelo, que sangraran mis rodillas, que corriera la sangre, que no pudiera levantarme, que no encontrara una mano para alzarme. Dejaste que me quedara sin fuerzas, totalmente sin fuerzas, y sin sueños. Pues ahora casi no sueño. Y creo que desde que quisiste desaparecer dejé de soñar. Creo que inevitablemente y obviándolo tú, por tu parte, me has ido haciendo cada día más y más pequeña. Pero todavía quiero seguir contando en este mundo, no sé muy bien con qué razón, pero sigo manteniendo los pies en esta tierra, sigo con la cabeza llena de ideas y de pájaros sobrevolando, mareándose entre sí. Los pensamientos se van chocando, rogándome que descanse, que vuelva a dormir como hice hace unos días. Que descanse, que cierre los ojos pero no para llorar, esta vez no. A veces parece que el puzzle ya está terminado, y si de verdad parecía estarlo, debes saber que las piezas se han perdido, que has dejado que se cayeran, que se extraviaran de la manera más tonta. Siempre se puede volver a empezar...siempre que haya un sentido. Quizá tú también te lo has llevado contigo, o quizá ya te hayas desecho de él. Espero saberlo pronto.

Párpados

Párpados

Dijiste que besarías mis párpados, dijiste que no podías vivir sin ellos. Dijiste que me los comprarías, que te quedarías con ellos, y con parte del color de mis ojos que a mí no me gusta pero que a ti te encanta. Dijiste que te quedarías aquí, y soplando a mis pestañas, suavizándolas aún más, tiñéndolas del color de ese amor que tú querías darme. Dijiste que eran perfectos, que mis ojos, que mis párpados, eran perfectos. Lo dijiste tú. Más bien, lo dijo tu boca gracias a tu voz. Lo dijo tu lengua gracias a tu saliva. Lo dijo tu mente gracias a tu pensamiento. Pero tu pensamiento pudo mentirme, pudo hacerlo y lo hizo. Yo pude creerlo y pude mentirme a mí también. Pude creer en ti por el amor que yo sí sentía a cada segundo. Y cada segundo yo quería que mis párpados estuvieran cerca tuyo. Cada segundo quería mirarte y que tú me miraras. Dijiste que estarías despierto por mí, para mí, que acariciarías cada parte y cada milímetro de mi cara, que te harías dueño de ella para sentir el tacto de mi blanca piel cuando no estuviera contigo. Dijiste que me comprarías los ojos, que después, que otro día...llegarías y me pedirías mi boca. Pero tu pensamiento te engañó, o fuiste tú quien te engañaste. Mis párpados perdieron su encanto (a lo mejor nunca lo tuvieron), y mi boca se quedó perdida sin volver a encontrar la tuya frente a mi. Te fuiste, te evaporaste, huiste o quisiste el exilio para perderte, y para perderme a mí también. Sé que encontrarás otros párpados, y otros ojos. Sé que yo puedo mirarme al espejo y empezar a apreciar el color de mis ojos, sé que puedo empezar a quererlos. Hoy tal vez sea un buen día para empezar a intentarlo.

La última noche de verano

La última noche de verano

Vienen a recogerme al trabajo y ella, como siempre, dándome sorpresas...esta vez, ha cambiado de look y el nuevo corte de pelo le queda genial!!! De camino a casa recogemos al que queda pendiente por recoger y todos en el Panda vamos a que yo me suba a mis tacones negros (tacones que he usado 3 veces en mi vida), pero ella me anima para hacerlo, es la última noche de fiesta de verano. Acudimos al Nou Café, pero es hora punta para cenar, y no tenemos la suficiente paciencia como para esperar. Recordamos viejos tiempos con un bocadillo entre las manos y después, sin planearlo, nos encontramos tomando una copa acompañada de zumo de frutas. El tequila y el ron pronto empieza a influirnos, y pronto empezamos a reirnos. Al final nos ponemos a bailar, y nos regalan sin consumir la copa de Cuervo, unas pulseritas brillantes, pero solo en la oscuridad!!! Seguimos bailando... y al cabo de dos horas mis pies empiezan a pedir descanso, pero no pueden descansar porque no hay muchos centímetros vacíos y desocupados a mi alrededor. Y al final de todo nos marchamos, ese tramo a pie donde yo decido quitarme los zapatos sin pensar que puedo hacerme daño al pisar el suelo y sus consecuentes pobladas piedrecitas, pero no me importa, quiero notar el suelo, y quiero que mis pies se liberen. Quedan liberados, también dentro del coche. Me acompañan a casa, me meto en la cama deseando que la buena sensación que me inunda cuando estoy con todos ellos no me abandone, porque me siento agusto, me siento bien, y eso siempre me tranquiliza, me evita pasar por malos momentos en los que mi mente no para de dar vueltas. Con ellos, y con ella que es mi cuidadora profesional, mi cabeza deja de dar demasiadas vueltas durante un instante...y eso ya es suficiente. Acaba la noche y acaba la sesión fotográfica que nos hacen los chicos! En esta fotografía plasmo cuatro escenas de esa noche. En cada fotografía un cambio, en cada cambio, un deseo distinto, y en cada deseo, algo de esperanza. Apagamos la cámara, encendemos el motor y me bajo de los tacones. La noche ha acabado, y hemos sido muy felices.

Como los días que no vendrán

Nada como un vaso de leche fría, muy muy fría. Nada como una tarrina de nata compartida en invierno. Nada como un viaje inesperado. Nada como un plan espontáneo, nada como encontrarse con esa carta que querías leer. Nada como madrugar para contemplar esa sonrisa que para ti es un regalo. Nada como un sueño que no quieres contar porque quieres que sea sólo para ti. Nada como decir lo que sientes. Nada como acudir en busca de un abrazo y alcanzar ese auxilio ante tu socorro. Nada como otras manos cálidas que te sequen las lágrimas sin pedirte nada a cambio. Nada como no sentirte sola, nada como pasear sin prisa, sin relojes, sin tiempo... Nada como tumbarte sobre la hierba fresca y mirar hacia arriba, nada como dormirte con ganas de volver a despertarte. Nada como un recuerdo que no olvidas porque te hace feliz. Nada como esa fotografía que está presente todos los días de tu vida. Nada como encontrar un sitio, como encontrar tu propio hueco. Nada como esa imagen que tu mente no puede borrar. Nada como todas esas palabras que te han ido haciendo feliz a cada instante. Nada como el tiempo gastado en las cosas más importantes. Nada como abrir tu corazon, y dejar que lo mimen, y que lo hieran en su justa medida, nada como ser suficientemente fuerte como para volver a abrirlo sin miedo a nada. Nada como autoregalarte ese anillo que te gusta y que quieres tener. Nada como esas noches en las que tú y sólo tú sabes lo que estas esperando y necesitando y aún sigues con una pequeña porción de esperanza. Nada como cantar por la calle sin vergüenza. Nada como las noches de fiesta marcadas por los saltos, por las caídas y por las chocolatinas. Nada como las noches sin dormir. Nada como los días felices. Como los días que ya se fueron, como los días que no vendrán.

Facilidad

Facilidad

Mucha facilidad. Muchísiima para que todo lo que esperabas, necesitabas, deseabas e incluso rozabas, se escapa, y no vuelve, y si vuelve, lo hace tarde, demasiado tarde. Todo eso que crees tener, y que mimas porque piensas que así, y sólo así podrás conservarlo...se escapa y se aleja de la peor forma, y entonces intentas conservar eso que te empujaba a vivir, eso que te hacía pensar que todo merecía la pena, pero un buen día abres los ojos, te despiertas y pones los pies en la tierra, sintiendo completamente todo, sintiendo tanto...tanto tanto, que todo llega a dolerte. Un sonido extraño, una voz desconocida, una fotografía amarillenta y un libro desgastado. Pero abres más los ojos y ves que eso que tenías antes ya no está, eso que te hacía sonreir tampoco está, entonces dejas de sonreír para empezar a llorar, pero te encuentras sola, y lloras sola, y te secas las lágrimas sola, y empiezas a abrir los ojos en toda su expansión completamente sola. La realidad duele, y eso que está delante de ti te deslumbra. Y lo que no está, también, porque te lo imaginas. El teléfono dejó de sonar, las palabras no llegaron, los sentimientos se fueron desvaneciendo, o rompiendo o matando intencionadamente. Madrugadas en vela. Noches demasiado largas y demasiados ratos pensando con los ojos cerrados, no logrando el sueño que me hace falta porque madrugo y no puedo discutir con el despertador. El sol sale y yo tengo que salir a la calle también. El frío se cuela en mí demasiado pronto y las sábanas no me aislan de él. El frio ya está en mí y todavía no ha llegado el otoño pero se ha colado el frío en mí, es inevitable... el teléfono dejó de sonar y mi mente no supo traducirme por que, tampoco me llegaron las razones por cualquier otra vía. Todo en mí se ha ido muriendo. Hasta las ganas de acostarte deseando soñar con eso que tanto te hacía sentir. Ya no quedan sueños, tampoco ganas de soñar. Ya no quedan ni pesadillas, porque no duermo. Y no duermo porque no puedo. Ausencias. Vacíos. Todo eso me rodea. Eso y un tiempo horroroso que me está provocando todavía ma´s dolores de cabeza. Quiero al sol. Quiero que alumbre, no quiero nubes que se encarguen de taparlo. No quiero mas bochornos. Bastante tengo con el bochorno que se presenta en mi vida. Y si puede ser, quiero brillar yo también, para eso tendré que tener paciencia y esperar. Darle tiempo al tiempo. Sé que sola también puedo hacerlo.

Hace tiempo

Hace tiempo que no me enloqueces. Hace mucho tiempo. Mucho tiempo desde que no me llamas y me dices que echas de menos mi nuca. Mucho tiempo desde que no me susurras al oído esas palabras que yo quiero ir. Mucho tiempo desde que no me das lo que necesito. Hace mucho tiempo de todo eso, y yo no tengo tiempo. No me queda todo el tiempo que yo querría tener para poder seguir esperando palabras y hechos. No creo que la espera siempre valga la pena, no creo que siempre acertemos aunque nos guiemos por lo, aparentemente, más correcto y moral. No querría equivocarme, pero esto debe significar algo... Debe significar algo todo este tiempo en el que las palabras entre los dos no dicen nada, en el que ya no hay cosas por descifrar y los "te quiero" comienzan a escasear porque tú quieres explicaciones y yo quiero demostraciones. Tú quieres hablar y yo no quiero escuchar. Tú quieres esperar y yo quiero vivir. Tú quieres ilusión y yo quiero paz. Tú quieres la realidad, y yo aún sigo soñando. Tú sigues pensando que no...yo sigo pensando que sí. Tú quieres esto, y yo quiero esto otro. Tú no te das cuenta y si te conformas. Yo soy consciente y no me conformo. Yo quiero todo eso que ahora no existe. Siento esto. Siento todo. Pero nada me llega...las palabras siguen vacías. No quiero magia, ni palabras nuevas...solamente quería cosas reales, cosas que podrías haberme dado si hubieras abierto bien los ojos. Siento esto. Y siento todo.

19

19

Un año más, y 19 años. Y por fin puedo sonreír como quería, compartiendo mis ratitos con esas personas que hacen que mi vida merezca la pena. Compartiendo momentos, horas y risas con las personas que saben querer. Y por fin puedo salir y por fin puedo seguir soñando con volar, y con esas vueltas que me daban de pequeña, muy de pequeña, y asemejaban ser infinitas porque yo creía volar con las piernas en el aire, y con las manos cogidas y mi risa interminable. Y mis ojos rasgados de tanto reír y mis dientes asomando permanentemente. Y sí, puedo seguir soñando con esas vueltas y con otras más, con las que dan las vidas. Un año más y nuevas palabras. 19 años y ganas de seguir viviendo, ganas de seguir despertando con una lista de planes por hacer y cosas por terminar. Ganas de tener vida, ganas de vivirla y exprimirla, y sentir que estoy viviendo y que piso el suelo con más fuerza que ayer. Sentir que puedo tocar el cielo si me lo propongo y si me alzo y mis dedos pueden llegar a él. Sentir que puedo ser feliz porque yo así me lo planteo. Sentir que puedo hacer feliz con un abrazo, o sentir que siguen existiendo ese tipo de películas que tanto me gustan, sentir que todavía quedan canciones que te estremecen, sentir que todavía una tarde en un cuarto con un amigo puede seguir siendo el mejor plan de todos. Sentir que seguir escribiendo me hace sentir bien, me hace sentir como quiero sentirme. Sentir que las palabras son mi vida, que son mías, que me hacen estar aquí, sentada, y pensando... Hoy pienso en esa caja grandísima llena de regalos anudada por un precioso lazo verde que me regalaron mis amigos. Una caja que es algo más que una caja llena de regalos, es una caja llena de recuerdos y emociones que me obligan a contener el llanto. Una caja de la que jamás me desprenderé. Una cosita más de las que me hacen vivir con felicidad. 19. Y así los cumplo, delante de una caja llena de cositas lindas y detrás de muchos recuerdos que siguen formando parte de mí, que siguen agarrándose a mí, que temen soltarse, que quieren seguir formando parte de las páginas de mi vida...

Nadar (I)

Te quiero. Y no son dos palabras gastadas. Sé que hace tiempo no las gastaba, sé que se me habían olvidado, o simplemente, las evitaba. Pero no me asusta ya usarlas. No me asusta porque quizá este era el límite: la necesidad. Y supongo que necesito a ese amor, y a ti y a todo lo que lo envuelve. Y supongo que necesito gramos también de libertad, de independencia, siempre y cuando haya en mi vida esa estabilidad, serenidad y paz que quiero y que siempre, no sé por qué...echo de menos. Sé que me ahogo yo sola, sé que puedo nadar, sé que puedo salir a flote y sé que puedo mover los brazos y las piernas, y los pies...y nadar, y poder salir, y poder respirar...y poder gritar al aire, y suspirar, y coger un fuerte soplo de aire para seguir nadando y encontrarte. Y entonces...respirar, tranquilamente, y decirte lo que quiero decirte, decirte lo que quiero que escuches, y decirte lo que tú mismo quieres oir. Sé que puedo hacerlo, sé que puedo nadar, sencillamente, no he tenido nunca el valor suficiente y nunca me he atrevido a saltar. Pero hace tiempo que mis pies me piden moverse...Moverse de cualquier manera, en cualquier sitio...pero contigo.

11

-Dime la verdad. Del 1 al 10, ¿cuánta ilusión te hace?

- 11.

Él la sonríe. La estrecha entre sus fuertes y tostados brazos, la vuelve a besar en la mejilla derecha y le regala un nuevo "te quiero", sincero, y permanente. Como su amor. Ella le sonríe ahora, él desea que ese 11 permanezca quieto; y ella, ella empieza a ilusionarse.

Todo y nada

Seguimos caminando, no sabemos si para atrás, si para adelante, o si nos hemos quedado anclados y todavía lo ignoramos. Seguimos caminando con ilusiones nuevas y con otras ya partidas pero que siguen conviviendo con nosotros porque se niegan a marcharse y a alejarse de nosotros. Seguimos caminando, y sigue pasando el tiempo y nos encontramos aquí, en martes, en un 31 de julio. Y el tiempo pasa, sí, no le reprocho nada, hoy no, pero sí lo mismo de siempre, que deprisa, que demasiado deprisa. Y no quiero... De nuevo otro año más, 9 días sólo para soplar velas. 9 días para pensar en algún deseo, aunque creo que tengo muchos, y en realidad no tengo ninguno. Cambios, etapa de cambios y creo que no sé si dejaron de ser buenos o si se convirtieron en buenos. No sé si quiero admitirlos, no sé si los quiero conmigo. Miedo a los cambios, a lo imprevisible y a lo que todavía queda por ocurrir. Cambios y sigo respirando, sigo alzandome con o sin ganas de la cama en la que tanto estoy habitando ultimamente, durmiendo pensando cerrando los ojos y abriéndolos sin sentido alguno. Y me alzo aunque derrotada, y me alzo aunque cansada, y me alzo aún con sueño y con dudas y con temores. Y sé de tanto y a la vez no sé de nada... y quiero dejar de tmer los cambios y lo que esté por venir. Quiero eso  y a la vez no quiero nada. Pero no puedo darme cuenta o quizá quedó algo de niebla del invierno y se ha anclado aquí, enfrente mío para no dejrme ver nada. Ojalá tuviéramos poderes, si yo tuviera, los usaría a diario, para multitud de cosas, pero sobre todo, para provocar un gran y permanente bienestar, a mi alrededor en todos y en todo momento. Pero no tengo poderes, no soy ese hada madrina que un día creí ser...no tengo nada, y no soy nadie.

 

Verano

Hoy he acabado oficialmente los exámenes de este primer año de carrera. Infinitio parecía el mes de junio... y ya está casi acabando. Infinitos parecían los exámenes y esta mañana a la una y media estaba terminando el último. Infinitos parecían los momentos de estrés, nervios y dudas. Pero al final, el estrés queda mermado por unos días... los nervios aplacados y las dudas flotando por el aire. Al final los examenes han llegado a su fin: paciencia, dedicación, y el paso del tiempo nos han traído aquí. Puede ser que en septiembre tenga que volver antes de empezar 2º, pero ahora quiero centrarme en el verano, en disfrutar del sol, del aire, de la brisa, de la arena, de la hierba, del agua con cloro, de las ultimas horas de sol, de esa puesta de sol unica en la almadraba, de una coca-cola, fria (muy muy fría) en compañia de las risas de mis amigos, el compartir dulces con mi niña! y el compartir risas y realizar fotografias para la posteridad. Deseo y espero y quiero y necesito que este verano sea único, quiero cumplir los 19 años con una amplia sonrisa, siendo feliz... y bueno, puede ser que sea pedir mucho serlo, pero... ahí queda la esperanza. Necesito reír, necesito hacerlo.

Mañana escribiré los ultimos posts para despedirme. Debería volver a escribir por aquí en septiembre, a finales...pero intentaré pasarme algunos días de julio y agosto, para plasmar algunas de mis palabras aquí, pues no dejaré de escribir a partir de mañana, cuando me vaya. Siempre lo hago. Y mentalmente... supongo que a veces nos creamos historias, o nos contamos a nosotros mismos cuentos que queremos tener para nosotros, que queremos vivir, y que nos hacen sentir mejor porque creemos que es posible vivir otro tipo de cosas que hasta ahora no hemos vivido o que sí...pero que ahora no están, y es su ausencia lo que nos duele, la ausencia de esas cosas que hemos experimentado pero que han sido totalmente fugaces. Y vivir, y seguir haciéndolo con la mejor de la sonrisas.

Otro verano... y el tiempo sigue haciendo de las suyas: pasar demasiado deprisa. Ni siquiera me he enterado...y ya estamos aquí. De nuevo aquí.

¡Buen verano a todos!

Espero curarme de ti

(Poema J. Sabines...)

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Mirar atrás

Mirar atrás

Días en los que prefiero mirar atrás. Y no adelante. Días en los que lo que hay a mi espalda, es más bonito que lo que hay frente a mis ojos. Días en los que el pasado se hace notar más que el presente. Días en los que sólo existen recuerdos. Y días en los que al mirar atrás, invento otros que quise vivir y no pude. Días en los que la cámara capta un rostro o un cuerpo, pero además, un deseo: el de mirar atrás, y tener la grata sensación de que todo está en calma y que los recuerdos permanecen tal y como los dejaste la última vez. Sentaditos, esperando a que tú llegues y les recuerdes de nuevo que te hacen falta en tu vida, tanto, como el mismo hecho de respirar. Días en los que quiero sentir eso, y sonreír. Días en los que mirar atrás te hace feliz...

Azúcar

Azúcar

Prometo endulzarte la vida. Prometo endulzar cada segundo, cada minuto, cada instante de tu vida en el que yo pueda compartirte. Y tenerte. Y siendo mío... y siendo tuya. Prometo endulzarte cada momento en el que sonrías, para que rías con fuerza. Cada momento en el que llores, para que tus lágrimas dejen de deslizarse. Para que todo se vuelva pequeño y las dificultades se vayan borrando. Para que todo lo difícil se torne fácil y para que las cosas más importantes se vuelvan menos importantes. Para que el hecho de seguir en el mundo sea más llevadero, para que tus temores se vayan y no decidan volver. Prometo endulzarte la vida, tanto tanto...que cuando vuelvas a abrir los ojos y estés dispuesto a mirarla frente a frente...te gustará tanto, que nacerá en ti la sonrisa más bella de todas, y tus ojos brillarán, mucho más que ayer, mucho más que siempre... Y te sentirás bien. No hará falta decirlo o escucharlo, tú lo sentirás. Porque tendrás lo que deseas, y porque desearás lo que tendrás. Espero que esto ocurra porque me he prometido a mí misma endulzarte la vida, y ahora no puedo obviarlo, ahora está en mi lista de planes y debo hacerlo. Debo conseguirlo... Porque quiero que seas feliz. Por ello prefiero que tu vida sea dulce, muy dulce, como los terrones de azúcar que hace mucho tiempo que no veo pero que sé que existen y que están ahí, esperando que endulcemos nuestro café caliente, y que así las tardes de invierno sean menos frías. Y que así nuestro sueño caiga más tarde... Eso haré. Te endulzaré cada momento, cada momento tuyo, cada momento mío... Cada momento nuestro...