Blogia

Pequeña

Ariadna & Nico

Se presentaron.

-Hola. Me llamo Ariadna

-Hola, yo soy Nico.

Ambos emplearon cuatro palabras para saludarse, y para informarse de sus nombres. El silencio empezó a ser el protagonista de aquella escena. Ninguno quería romperlo. No estaban seguros de cómo iniciar una conversación. Ella era secretaria, y él era arquitecto. Ella empezó a pensar en el trabajo pendiente que le había quedado en la oficina y él se acordó inminentemente de que se había dejado unos planos en su despacho, unos planos bastante importantes que debía entregar junto al proyecto que había estado realizando durante dos semanas para presentarlo en la reunión del miércoles.Sus pensamientos eran esos. Pero a los pocos segundos llegaron otros.Ella pensó que llevaba semanas sin hablar directamente con un chico de su edad, y tan atractivo. Él pensó que le agradaba el jersey que Ariadna llevaba puesto.

-Te queda muy bien. Eres una chica preciosa.

-Gracias.Ariadna se sonrojó.-Muchas gracias. Sus mejillas rojizas delataron que estaba nerviosa por el comentario de Nico. Ella siguió pensando en cualquier tema que podría introducir para poder seguir escuchando su voz. Pero solamente podía fijarse en su rostro. Le había encantado. Verle de lejos ya le impresionaba en gran medida, pero tenerle frente a frente, a menos de 2 metros le proporcionaba una sensación basada en emoción y excitación. Hacía tiempo que Ariadna no compartía parte de su tiempo con chicos de su edad, como Nico. Llevaba un largo tiempo sin tener una relación estable. Y Nico huía de eso, de la estabilidad, del compromiso, de lo que todos quieren, mayoritariamente, a los treinta años. Pero Ariadna le cambió la vida, le abrió los ojos y le creó otra perspectiva diferente a todas las utilizadas en los planos perfectos de Nico. Se conocieron. Finalmente, las conversaciones surgieron, y fueron naciendo otras más interesantes y profundas. Ella comenzó a fijarse, a centrarse, a interesarse por él. Pensó que seria buena idea dejarle entrar en su vida. Él, por su parte, prometió a sí mismo no enamorarse de ella, ni siquiera compartir más de un año a su lado.Los días pasaron, y los planes que cada uno en su mente había hecho perdieron toda su validez. Ella se asustó, y él se enamoró. Ella le pidió tiempo, y él le insistió. Ella comenzó a tener miedo, y él a ilusionarse. Ella se cansaba por momentos, y él se cargaba de fuerzas. Ella estaba rota y él estaba lleno de vida. Ella entró en su vida poco a poco y lentamente para no provocar cambios fuertes... Él vivió con ella días que acabaron transformándolo todo.Ha pasado un año y medio. Él se asombra de los cambios que se han dado en su vida y de lo estúpido que había sido su plan, y lo estúpida que había sido su mente durante tanto años al decirse a sí mismo que enamorarse nunca es perfecto.Él comenzó a darse cuenta de lo bonita que estaba siendo su vida habiendo dejado entrar a Ariadna en ella. Ella, por su parte, siguió dando pasitos de tortuga, poco a poco, muy poc a poco para no tropezarse. Para saberse el camino de vuelta atrás si hiciese falta recorrerlo sola. Un año y medio. Y comparten su vida. Se siguen regalando besos y miradas como las de aquel primer día cuando se presentaron. Siguen amaneciendo juntos. Y siguen amándose. Han aprendido a hacerlo de la forma más bella. Poco a poco, con ilusión, con ganas, con deseo y con mimo. Mucho mimo.Ella sigue abrazándole cada noche antes de quedarse dormida, para sentirse arropada y más protegida que antes... Él, por su parte, la acaricia suavemente hasta que percibe que ella ya ha cerrado los ojos y se ha quedado en los brazos de Morfeo. Él le sigue escribiendo mensajes en el espejo del baño. Y ella sigue leyéndolos con la misma emoción que el primer día al leer el primer mensaje. Y lo sorprendente no es que cada mensaje sea diferente, lo sorprendente es que nace en su rostro la misma sonrisa al ver siempre el mismo mensaje, pero en días cualquieras, a cualquier hora...en cualquier momento. Y sigue siendo la mujer más feliz al leer en su cuarto de baño:

Te amo y sólo por eso sé que necesito tenerte el resto de mi vida.”·

Quiero

Quiero que te apropies de mi aroma. Quiero emborracharme de tu saliva. Quiero que estés para mí y quiero vivir por ti. Quiero despertarme y tenerte. Quiero abrir los ojos y encontrarte. Quiero que las primeras palabras que escuchen mis oídos procedan de tu voz. Quiero mordisquear tu boca suavemente, y hacerte sentir. Quiero que me arropes con tu calor, y hacerme sentir. Quiero besar tus párpados, y quiero hacerte cosquillas, una, dos, y hasta tres veces, porque jamás te las encuentro. Quiero hacerte reír. Sí, cada mañana. Y quiero que me sonrías. Que le dediques en silencio y a mis ojos tu primera sonrisa. Que me lamas mi pequeño y hondado ombligo y me acaricies la piel. Quiero que me beses por debajo del ombligo y quiero que tus pies se enreden con los míos Quiero que te pierdas en mí, y quiero perderme contigo. Quiero que quieras esto y quiero que lo quieras vivir conmigo. Quiero anudarme a ti de la forma más sencilla para poder dejarte marchar en cualquier momento, cualquier momento en que quieras ser libre y ausentarte (como suele sucederte, que te ausentas, pero acabas volviendo). Quiero que vuelvas siempre... quiero que regreses y volvamos al principio. A mi aroma, a tu saliva, al amanecer, a tu voz, a tu boca, a mi cuerpo... Quiero seguir viviendo cada día si es contigo, si la sábana nos tapa a los dos, si la almohada nos siente a los dos, y si juntos soñamos cosas distintas que al despertar compartimos.

 Quiero entrar y quedarme en tu vida. Quiero que tú decidas lo mismo. Que no tengas miedo, que no temas, que abras los ojos y que puedas verlo tal y como está, tal y como es, tal y como yo lo veo porque es tal como ha ido apareciendo ante nosotros. Quiero que despiertes y me ofrezcas un día más a tu lado. Quiero que tus dedos jueguen con los míos. Quiero que me alises el pelo con tus manos y que me regales otro escalofrío. Quiero que visites y recorras mi rincón, o tu rincón... No sé si dejó de ser mío para que empezase a ser tuyo. De todas formas, ahí está, y supongo que puedes volver a él siempre que quieras. Porque sabes que es ese justo rincón en el que tus besos me arropan y me hacen vivir. Quiero que seas el dueño de mi cintura, y de mi cadera. Quiero enredarte con mis piernas como la última vez... y quiero que seas consciente del amor que transmito en cada uno de mis besos. En cada segundo que mi lengua roza tu boca y mis ojos se clavan en los tuyos. Quiero quedarme en tu vida para poder seguir sonriendo. Quiero esto, y quiero vivirlo todas las mañanas. Quiero regalarte un beso en la nariz, y quiero despeinarte. Quiero sacarte de quicio y quiero que me hagas rabiar. Quiero que me escondas mis zapatillas y quiero elegirte la camiseta. Quiero que desayunemos juntos, quiero tus besos de nuevo porque siempre me hacen falta. Quiero tu lengua, y el color de tus ojos. Quiero tus mejillas, y quiero tu barbilla. Quiero que me contagies tus ganas de vivir, y de actuar. Y de seguir viviendo aunque todo lo bueno decaiga y la tristeza retorne. Quiero todo eso. Y puede que sea tarde.

What are you made of

Adoro esta canción...

 

Just like I predicted, We're at the point of no return
We can go backwards, and no corners have been turned.
I can't control it, if I sink or if I swim
'cause I chose the water that I'm in.

Que da igual si tu o yo Si lo entiendes o si no Yo merezco mucho mas Solo quiero algo de ti
If it's not what you're made of
You're not what I'm looking for
You where willing but unable to give me anymore
There's no way, You're changing, cause somethings will just never be mine,
You're not love this time ... but it's allright.

Siempre te escucho Y resulta igual a nada Tengo mil dudas sobre tu sinceridad Creo que es justo decidir lo que te he dado Porque yo mismo decidi

And it makes no difference who is right or wrong
I deserve much more than this
'Cause there's only one thing I want

Si no estas para esto No eres lo que yo busque El quererme no lo es todo pudiste darme mas No sigas.No cambies.Hay cosas que no me entregaras No es verdad sin mas ...pero esta bien

What's your definition of the one
What you really want him to become?
No matter what I sacrifice it's still never enough

Como te dije, me hundire sin remision Porque me encuentro donde yo quise elegir

If it's not what you're made of
You're not what I'm looking for
El quererme no lo es todo to give me anymore
There's no way,
No cambies.Hay cosas que no me entregaras You're not love this time
Si no estas para esto No eres lo que yo busque El quererme no lo es todo
to give me anymore
There's no way, You're changing, cause somethings will just never be mine,
You're not love this time ... No es verdad no hay mas ...
You're not love this time ...

La vida es como un tango, y hay que saber bailarlo...

La vida es como un tango, y hay que saber bailarlo...

Yo...

Yo...

Hace tiempo...

Ya no sirvo a tus oídos.Ya no sirvo a tus manos ni tampoco sirvo a tus ojos. Porque ellos no me miran.Y no escuchas mi voz, ni escuchas mis palabras. Hace tiempo que tus manos no me buscan y hace tiempo que tus brazos se enredan y esconden debajo de la sábana sin buscar los míos. Hace tiempo que ocupas tu propio espacio en ese lado de la cama que tu elegiste para ti. Hace tiempo que no te entrometes en mis cosas ni en mi lado de la cama. Hace tiempo que no me guiñas un ojo, y hace tiempo que no te despiertas antes que yo para observarme y contemplarme. Y para acariciarme las mejillas. Y para regalarme un beso. Hace tiempo que dejamos de ser nosotros para ser tú y yo. Yo y tú. Hace tiempo que cierras los ojos demasiado pronto para conciliar el sueño que yo no tengo. Hace tiempo que no duermo, y hace mucho tiempo que dejaste de inventarte un nombre para cada uno de mis lunares. Hace tiempo que no recorres mi cuerpo ni rozas mi espalda. Hace tiempo que no la visitas. Pero acuérdate del lunar pequeño y claro de mi espalda que parecía juguetear con el resto de lunares que le rodeaban. Acuérdate también del lunar que habita a unos milímetros de mi boca. Ese lunar te encantaba, y lo besabas, y me besabas. Y me dedicabas palabras y me mirabas a los ojos. Te clavabas en mis pupilas. Y el resto no te importaba. Sólo yo, y solo tu. Eso solías decir “solo yo, y sólo tu.." Hace tiempo que esas palabras se perdieron y que tu voz no me resuena en la cabeza porque apenas utilizas palabras para hacerme saber que hay en ti. Hace tiempo que tu mente está llena de mil cosas de entre las cuales no estoy yo. Hace tiempo que me quité la venda de los ojos y hace tiempo que comencé a escribir en folios lo que pasaba por mi mente. Hace tiempo que quería decirte todo esto, pero nunca pude terminar aquel folio que elegí para hacerte saber que temo que esto siga igual. Temo no ser más contemplada por ti. Sé que tus ojos tampoco me miran directamente. Hace tiempo que la dirección que tomaban tus ojos, e incluso, tu vida, no estaba siquiera próxima a mis ojos, o a mis manos, o a mis piernas. Hace tiempo que no siento la fuerza de tus brazos ni la suavidad de tu vientre. Hace tiempo que dejaste de preocuparte por todo esto que hoy nos inunda, mejor dicho, que me inunda. Hace tiempo que tu silencio me ahoga. Hace tiempo que no eres feliz con mi existencia, porque ésta ya no te aporta nada. Y lo sé. No lo dices, no me lo dices, pero lo se. Intuyo que has ido dando pasos y pasos, y has llegado a un punto en que mi nombre, el color de mis ojos, el tamaño de mi ilusión, los sueños que hicimos realidad algún día y los recuerdos que juntos hemos creado no te importan nada. Y hace tiempo que todo esto me causa dolor, un dolor que escuece, que aprieta, y que dejó de ser imperceptible y transparente para convertirse en un dolor demasiado hondo y profundo. Y consciente. Pero no, no para ti. Y no sé qué me duele más, si todo esto que tristemente te cuento, o el hecho de que siquiera hayas apreciado mi lamento. Hace tiempo que tu vida es distinta Que tus sueños son tuyos y no nuestros. Hace tiempo que tus mañanas son tus mañanas y no nuestras mañanas. Hace tiempo que no noto las yemas de tus dedos sobre mi ombligo y hace tiempo que no me susurras nada al  oído. Hace tiempo que te mudaste, curiosamente, siguiendo compartiendo conmigo este piso lleno de recuerdos que ya no quieres para ti. Hace tiempo que te fuiste y me dejaste con todo esto. Pero te tengo aquí, dormido a unos metros de mí. Hace tiempo que quería escribirte esto. Y ahora, ahora es tiempo de que yo me mude, de que mis pies caminen de que mis piernas avancen y que mi mente se abra. Que mi corazón se cierre y mis heridas empiecen a cicatrizar, ya, de cualquier manera... Poco importa. Hace tiempo que quería que leyeras esto, o cualquier otro folio que estuviera compuesto por palabras como éstas o similares que te transmitieran las sensaciones que en mí han estado vivas hasta este momento... Y por mucho tiempo más... Sé que hoy no es el último día. Sé que mañana tampoco lo será. Sé que te quiero. Pero sé también que si me quedo aquí, sólo tu silencio va a ser mi acompañante. Y he sufrido mucho compartiendo mis días con él. No podía romperlo con mi voz, porque, como antes te he dicho, no me escuchas, ya no lo haces...y no podía alzar la voz, porque la mia tambien se ha apagado. Porque hace tiempo que necesitaba coger este papel, y agradecerte el tiempo previo a este que te he ido describiendo. Agradecerte los sueños, y laspromesas. Agradecerte que apareciste, que te quedaste, y que me dejas marchar sin que tú puedas advertir, esta vez, como ruedan mis lagrimas por mi rostro. Un rostro que hace tiempo que para ti dejó de ser interesante. Hoy me marcho. Cuídate.

Y habla...vuelve a hablar, porque tú sabes que tienes una voz preciosa. Adiós.

Tus palabras

A veces pienso, (suelo hacerlo) que tú sabes de mi vida, de mi pasado, de mi presente y de mis futuros planes y mis futuros deseos. Y son en esos instantes en los que también me doy cuenta que yo apenas sé de ti. Que apenas me dices ni me cuentas... que eres como unlibro que se cierra porque teme que alguien decida empezar a leerlo y dejarlo a los diez minutos de comenzar... pero yo necesito esos diez minutos y quiero otros diez minutos más. Quiero ese libro abierto, quiero que tu voz suene, quiero que tus manos escriban, quiero que tu confianza y que tus ganas de contarme (cualquier cosa) crezcan, y maduren, y entonces yo pueda recibir asi palabras que me reflejen parte de la vida que has vivido,parte de la felicidad que has gozado, parte del presente que estás viviendo sin mí, y parte del futuro que tú quieres planear. A veces pienso que no es suficiente hallarte por momentos y hacerte saber como estoy, a veces pienso que todo es aparente, y que nada cambia tan deprisa o tan despacio...A veces no puedo hilvanar bien las ideas que se agolpan en mi mente porque no estoy segura de nada. Y a veces no puedo seguir escribiéndote porque sé que no leerás mis palabras, y porque no hallaré respuesta alguna a ellas. Porque tu voz no suena, porque tus palabras se han perdido. Y porque hoy sigo siendo yo, la misma chica que no tiene fuerzas suficientes como para buscarlas. Aunque lo hiciera, no lo lograría. Conozco a tus palabras y sé que empleas muy pocas para transmitir mucho. Pero a veces eso no es suficiente, y a veces necesito que escribas otra clase de palabras, y que me hagas formar parte de tu vida. Pero hoy sigo siendo yo, y no creo que pueda pedirte nada más.

Pisa

Pisa

Y fue la primera tarde de todas, un 17 de junio, cuando vi Pisa. No solamente destacaba la torre, destacaba el entorno, la gente con sus bicicletas, las tiendecitas con tanto encanto, las miles y miles de postales que encontrabas a cada paso, los demás monumentos blancos y el verde tan alegre de la hierba de esos jardines donde la gente se tumbaba, supongo que para descansar, para hablar, para reírse y para respirar.

Recuerdo la emoción de esa tarde al ver esa torre de la que siempre me habían hablado. Recuerdo y conservo esa postal tan preciosa que compré en una de esas tiendecitas. Una postal en blanco y negro, mi postal favorita. Y conservo muchísimos más recuerdos, porque sin ellos no podríamos contar historias, historias de las que fuimos nosotros los protagonistas, y eso, eso siempre te hace sonreír.

Venecia

Venecia

Y también contemplé Venecia. Aquel día llovió. Llovió muchísimo. Y recuerdo perfectamente la cantidad de palomas que sobrevolaban el cielo gris, y también recuerdo que todos corrían para resguardarse, que mi compañera me gritaba que corriera detrás de ello para no mojarme más, pero no me importó. Me quedé quieta en la plaza San Marcos, y reí. Recuerdo que me reí muchísimo, de todo, de alegría y de mí misima al verme tan empapada, al ver mis zapatillas caladas, al verme la ropa mojada, mi mochila totalmente húmeda y mi pelo desbaratado... Cualquier en esa situación no hubiera guardado un precioso recuerdo de Venecia, pero yo sí lo guardo. Porque esa risa me hizo sentir bien. Sólo estaba yo en esa plaza riéndome de la cantidad de agua que caía sobre mí, y ya no me importaba mojarme más, porque ya estaba totalmente mojada. Y recuerdo los nervios que provocaban en mí las palomas, y recuerdo que recorrí un par de calles sin nadie, y entonces comprendí que a veces es necesario perderse, que la soledad a veces es buena compañera, y que la risa es la mejor aliada para vivir de este modo: siendo feliz.

Recuerdo Venecia con una amplia sonrisa... Sí, con una gran sonrisa.

Florencia

Florencia

Hace tres años y dos días que regresaba de Italia. Y pude apreciar lo más bonito de cada una de las ciudades que visité. Abrí los ojos y me daba cuenta que siempre nos imaginamos las cosas de manera que cuando las vemos, todo es mucho mejor...Muchísimo mejor. Y cierto es que solemos magnificar todo aquello que imaginamos, e idealizamos todo aquello que pensamos... pero Florencia es preciosa. Y las demás ciudades que fueron llegando... también...

Sólo hay que contemplar la fotografía. E imaginar... Yo mientras recordaré el brillo de esa ciudad, y el calor que desprendía esa calle.

Ponerse en pie

Ponerse en pie

Con el paso del tiempo vamos gastando los días, en vivir, en hacer todas esas cosas planeadas o no previstas. En besar, en madrugar, en leer, en escuchar... y parece, (a veces) que todos los días son iguales, y que nada cambia, pero realmente no es así. Parece que nada se transforma, y no es así. Porque a veces los cambios no son repentinos, ni vienen de golpe. A veces los cambios se van dando poco a poco hasta que, una mañana, (pensando todavía que nada ha cambiado en tu vida) te das cuenta que todo esta pendiente de un hilo, pendiente de una cuerda muy floja, sí, esa cuerda que todos nombran al menos una vez en la vida cuando no saben qué hacer referente a una decisión bastante importante. Y a veces no tan importante. Porque todos tenemos diferentes maneras de enfrentarnos a los problemas: luchar, dar la espalda, dejarse caer, hundirse o salir y emerger, para bien o para mal. Pero el punto cero es ese: la cuerda floja, el hilo que tememos romper cuando caminemos sobre él, el hilo que tememos que se deshaga mientras estemos intentando seguir con todo... y el error es seguir caminando con miedo, con el mismo miedo que tuviste cuando comenzaste a advertir que tu vida, o buena parte de ella, pendía de un ligero hilo. Y siempre es tarea nuestra el intentar que no se rompa y que todo vuelva a ser como antes, o no. Pero si nos quedamos ahí, sin recorrerlo, nada sucederá. Porque nadie vendrá a empujarnos. Y claro que da miedo enfrentarse a las cosas, pero no hay otra salida, porque abandonarlo todo es mucho peor. Y al final, no merece la pena dejarlo todo. Es mejor seguir caminando, sin mirar hacia abajo, y compaginar el movimiento de uno de tus pies con el otro, y andar, como si hubieras estado toda tu vida andando. Como si tus pies fueran los más firmes, y como si tu fueras la persona mas decidida y valiente de este mundo. Solo asi podemos intentar que ese hilo no se rompa y que todo lo demas, todo lo que compone nuestra vida, tampoco se rompa. Podemos romper con fotografias, con algunos recuerdos, con cosas que creemos no necesitar porque ya son viejas o porque quien nos la dio ya no está en nuestra vida. Pero sin duda, lo mejor es ponerse de pie y andar. Porque sin darnos cuenta, habremos llegado al final, y miraremos hacia atras y veremos ese hilo intacto, y mucho menos endeble tras nuestras pisadas. Y así, también, puede ser que nuestra vida no vuelva a tambalearse, porque ya habremos decidido, y caminado y habremos vivido como pensábamos que teníamos que vivir. Y siempre es así, ponerse en pie y caminar.

Puede ser

Te hablaba y no me escuchabas. Me mirabas y no te veía. Te llamaba pero no me respondías. Me escribrías pero yo no te leía. Te amaba pero no te lo decía. Me necesitabas pero nada me pedías. Te sigo pensando y no te lo digo. Me quieres pero sólo lo intuyo. Te fotografío en mi mente y solo asi te tengo. Me piensas y no sé seguro que me piensas. Te necesito yo ahora y tampoco nada te pido. Pero te quiero, y te voy a querer también mañana, y mañana te necesitaré también. Porque son dos cosas que no puedo separar. No puedo quererte y no necesitarte, y no puedo necesitarte y no quererte. Contigo todo es diferente. Contigo todo es así. Me duele no hacerte saber cuanto te quiero, me duele no saber cuanto me quieres. Te hablo pero no me escuchas, porque ya estás lejos. Te llamo pero no me respondes porque quizá mi voz haya perdido su dulzura. Te amo pero no me atrevo a usar estas dos palabras porque temo que al oirlas tú pienses que no... Y sé que esta no es la mejor forma de vida, amar e intuir que se es amado, pero mis palabras no te llegan, y tu voz no se cuela por mis oídos.  Y yo quiero que esto ocurra, lo quiero y lo necesito, como a ti. Como a todos los días que he compartido contigo, como todos los segundos que has empleado en quererme, y en besar mi piel. Y mis párpados.

Puede que no vuelva a llamarte. Puede que el tiempo se haya agotado y ni tú ni yo nos hayamos dado cuenta. Puede ser que me sigas queriendo y no lo sepas, puede ser que te siga amando y no lo diga de nuevo. Puede ser que estas palabras escritas sirvan de algo, puede ser que tal vez todo cambie. Puede ser que la vida siga igual o que mis párpados te sigan necesitando, y quizá tus manos quieran anudarse a las mías, o tus labios quieran el roce de los míos. Todo puede ser... Y tú no sabes, y yo no sé.

Esperando

Esperando

Esperando que todo encaje, que todo sea correcto, y si cabe, perfecto. Esperando que la calabaza se convierta en carroza, durante mucho mucho tiempo. Esperando un vestido, también, casi perfecto. Esperando brillar, brillar con luz propia, y por primera vez. Esperando unos zapatos que eleven, que hagan flotar. Esperando un camino y un destino. Esperando que el príncipe comience a amarte, y decida no dejarte, no soltarte. Esperando que la historia se repita, esperando que esa hada no se aleje. Esperando que el cuento vuelva al principio, esperando que el reloj se detenga. Esperando que puedas ser tú, una vez, esta vez. Esperando vivir. Esperando encajar, en ese zapato, en esa historia, en esa vida. Esperando que todo esté así, para mañana...

Un beso

Un beso

Darse un beso sin conocerse previamente. Rozar los labios de alguien a quien jamás contemplaste. Sentir la piel de otra persona que nunca te llamó. Vivir un segundo irrepetible con esa persona que ha llegado a ti de manera estelar. Construir un recuerdo a base de un instante que viviste, de un beso que te proporcionó esa persona que apareció ante ti de una manera completamente fugaz. Un beso, un segundo... Nada más hace falta para tener un recuerdo tan vivo, y tan bello...

(Esto es lo que esta fotografía me inspira cuando la miro. Dos desconocidos, un beso, tres segundos. Emoción. Un instante. Otra época... Esta fotografía..)

Realidad

Realidad

No me conformo con la realidad. No, y sé que a veces es necesario hacerlo, porque no podemos estar aspirando siempre a más, a mas y a más... sé que a veces debemos limitarnos y resignarnos, pero esta realidad, hoy, no me gusta. Y la estoy viviendo, y es que nosotros tenemos el poder de cambiarla, de modificarla y de tener otra, otra bien distinta. Pero hoy tampoco tengo fuerzas suficientes como para levantarme y actuar. (Sigo detrás del telón)... pero tampoco sé si actuar o hablar arreglaría algo. Porque hay un cabo suelto que influye y determina completamente en nuestra propia realidad: la actuación de los demás, de las personas que van llegando y que se van quedando, permanentemente o no, en nuestra vida. Y depende de como actúen o se comporten con nosotros, que nuestra vida, nuestra REALIDAD va cambiando a pasos agigantados, pero hoy esos pasos agigantados me han entorpecido y dificultado mi camino, y mis ganas de vivir, de salir, de sentir, de comunicar, de expresarme...se vienen abajo, y se van consumiendo por sí solas, o mejor dicho, me las van robando y ya tampoco quiero ir detrás de ellas. No solucionaría demasiado. Por eso sé que a veces no tenemos ese poder para cambiarlo todo, hoy mi realidad pueden cambiarla los demás, pero espero que en lugar de poner piedras para que caiga, me las vayan quitando, y robando, al igual que esas ganas que he nombrado; o bueno, si no pueden soportar el peso de las piedras, al menos, que instalen pequeñas flechas para advertirme de que esas piedras siguen ahi. Entonces, yo me preocuparé por saltarlas, y por seguir viviendo. Pero hoy yo no puedo cambiarlo todo, pero tampoco estoy dispuesta a que esas ganas sigan tan abajo. No puedo perderlas de vista, porque sé que todo lo que pierdo acabo por no encontrarlo. Porque necesito que vuelvan.

Y esta es la realidad, que por sí sola, por nosotros o por esas personas que nos van influyendo...va cambiando. Pero igual mañana mi realidad es maravillosa y todavía lo desconozco.... A lo mejor la ignorancia logra salvarme...

Quizá hoy...

Se supone que los días soleados son los más alegres, los días más apropiados para sonreír, para lanzar una mueca alegre a quien nos venga a visitar. Se supone que la felicidad es el último peldaño, y se supone que en soledad a veces también puede alcanzarse. Se supone que debemos darnos cuenta pronto del daño que causamos, y de las lagrimas que nacen en ojos ajenos por culpa nuestra. Se supone que hoy yo debería sonreír, pero no puedo, no me apetece, o mejor dicho, no tengo muchos motivos en la lista de razones por las que alguien debe sonreír en un día, por ejemplo, como éste. Me despierto con ganas de comenzar un buen día de verano, y respirar el aire que se cuela por mis persianas venecianas, pero los minutos siguen pasando y mis palabras no interesan, mis preocupaciones no preocupan, mis sentimientos son ignorados y mi estado de ánimo parece ser transparente. No hay cabida entonces, para mis sonrisas, no, porque los motivos me los van robando, rápidamente, y entonces yo no puedo, ya tampoco tengo fuerzas para ir a por ellos. Porque estoy cansada, y triste. Cansada porque siempre se repite la misma historia, y triste porque esa repetición de escenas siempre las vivo yo, y siempre se acumulan en mi vida, en mi día a día. Y quizá esta tarde, cuando salga yo a la calle, cuando pasee, y cuando me alegre los ojos con una bonita y clara sombra de color sobre mis párpados...puede que así, (solo puede...) nazca una sonrisa en mi rostro. Pasearé y observaré las palmeras, y el mar, de lejos. Hoy, de lejos. Y el cielo seguirá gobernando, y las nubes seguirán contemplando. Y quizá yo también las mire a ellas. Quizá hoy el paseo ma haga sonreir, y las palabras que pueda compartir con la persona que me lleve a hacerlo. Quizá él día pueda mejorar... pero aún estoy a la espera.

Fragmento I

Hace unos meses escuché esto en una serie de televisión. Me encantó. Lo decía uno de los actores que forma parte del rodaje de una serie que muchos devalúan e infravaloran, quizá, por no ser buena o no ser perfecta...sin embargo, debe ser porque suelo escribir demasiado sobre esto de "sobrevivir" que me encantó este fragmento, y me encantó estar delante de la caja tonta escuchando como nos influye el miedo, como nos influye el paso del tiempo, y los errores que cometemos o que vamos dejando a atrás, con o sin ayuda.... Aquí dejo el texto...

Ser un héroe puede ser fácil pero también es fácil flaquear. Flaquear por los palos que da la vida, sabemos que los vamos a recibir, pero siempre llegan cuando nos sentimos más débiles, más vulnerabes. Cuando somos jóvenes es como si todo doliera más, como si nada tuviera solución. También hay quien flaquea porque el tiempo pasa y no lo quiere aceptar. Hay incluso momentos en los que temblamos porque creemos estar seguros de las decisiones que hemos tomado, pero llega un amigo con su punto de vista y nos damos cuenta de lo equivocados que estábamos. De que habíamos elegido bien. Y cuando el miedo no nos deja solucionar nuestros errores, podemos llegar a hacer cosas realmente sorprendentes. Entonces, cuando las piernas nos tiemblan...que alguien nos coja la mano, que alguien nos imprima el coraje que a nosotros nos falta, para seguir luchando por sobrevivir.

Te persigo

Te persigo. Y no te puedo alcanzar. No puedo porque vas demasiado deprisa y ni siquiera diviso las huellas de tus pies. Ni siquiera diviso tu espalda a lo lejos, porque no, no puedo alcanzarte. No puedo correr más, no puedo avanzar más rápido. No puedo quedarme quieta ya, porque he gastado demasiadas fuerzas y ya he comenzado este viaje. Por eso te persigo. Pero sé que no me quedan muchas más fuerzas. Porque en tantas otras ocasiones te perseguí y te alcancé y pude decirte al oído todas esas frases que escribí en mis pequeñas hojas...y pudiste escucharlas, y pudiste notar mi voz. Pudiste rozar los poros de mi piel y acariciar mi nariz. Y pudiste notar mi amor. Pero a veces las personas nos sacan demasiada ventaja, y otras se quedan ancladas en un momento, en un día, y no quieren ver más... Yo quise hacer eso, y quedarme quita, pero decidí seguirte, y decidí ir detrás tuyo porque pensé que ese era el camino. Pensé que así sería feliz. Y te persigo. Y no aprendo, y sigo detrás tuyo. Sigo anudada a tu espalda, aunque no físicamente, puesto que...sigo sin divisar tu espalda...esa a la que tanto me abracé cuando mas temía, y más me ahogaba... Te persigo porque quiero salvarme, porque no quiero ahogarme más. Porque no podría soportarlo otra vez. Te persigo con la esperanza de encontrarte en la próxima estación, en la próxima piedra, en el proximo descanso, ...y en cualquier cosa o lugar próximo, aunque sea el último Necesito encontrarte, y decirte las frases que se quedaron sin decir. Necesito que sepas lo mucho que te necesito, y también necesito que me necesites. Pero ante todo, necesito que tus pies decidan quedarse quietos durante un instante, solo si ellos deciden hacerlo, solo si me das un respiro...podré coger la ultima bocanada de aire, y correr...hacia ti, y por ti, o por mí...ya no lo sé. Perdí la cuenta de todos los motivos por los que empecé a correr, por los que empecé a saltar piedras y evitar bordillos... pero es lo único que hallo a cada momento, piedras y bordillos...porque tú saltas mas alto, y tu andas mas rapido... y sigo sin encontrarte, sigo sin divisarte... Ojalá mañana los bordillos sean mas bajos y las piedras mas pequeñas y tus piernas esten cansadas y las mias llenas de fuerza. Ojalá pueda hablarte, ojalá pueda decirte lo que aquella vez se me olvidó. Ojalá no te olvides que estoy aquí...detrás tuyo. Justamente detrás tuyo.

Ruido

El ruido de las olas del mar a media tarde. El ruido del teléfono y el ruido de esa voz que tanto querías escuchar. El ruido de ese "buenos días" que tanto te agrada. El ruido del beso que te deja adormilada. El ruido del despertador cuando comienza un nuevo día. El ruido de esa canción que no dejas de escuchar porque te recuerda un momento, o te define ese deseo que tú quisiste vivir. El ruido de esa lagrima que está cayendo y ni siquiera tú sabes por qué. El ruido de esa carcajada que te provocan los demás. El ruido de esa fotografía que rompiste porque querías romper con un recuerdo. El ruido de esa nueva lagrima que nace, esta vez, porque te diste cuenta que al romper una fotografía, rompes solo eso, un trozo de cartón de 10x15 centimetros y que con ello no consigues borrar un recuerdo. El ruido de otra lagrima, y el silencio...Porque ya te has quedado dormida. Ya estás soñando. Ahora los ruidos los escucha tu inconsciente, y tu sigues dormida. Y no quieres despertar. Pero sabes que amanecerá, y que los ruidos seguirán dandose. Y seguirás acudiendo al mar, a escuchar esas olas verdealuzadas llegar a la arena húmeda...

Y seguirás escuchando las palabras de un niño que te pida disculpas por haberte golpeado con su balón favorito, y seguirás escuchando la radio cuando te sientas sola, y seguirás escuchando todas esas cosas que otro día ya escuchaste...pero que por ser otro dia, ya es diferente. Ya es distinto.Pero los ruidos se repiten...y a veces sigues sintiéndote sola, y nostalgica. Y de nuevo esa soledad te ahoga y los ruidos aun mas... Otras veces, en otras ocasiones, tus oidos agradecen el sonido que emiten esos ruidos, y que tanto te tranquilizan... Quédate en esa roca plana, escuchando esa ola que está a punto de morir, quédate con esa voz tierna de ese niño que apenas te llega a la rodilla. Quédate con todos estos ruidos...quédate contigo misma, y no te abandones...