Pequeña...Laura non c´e... |
![]() |
|
Saber volverEs bueno volver a tu lugar de origen, aunque sea para comprobar con tus propios ojos que las cosas no han cambiado tanto. También es gratificante prometerse algo a sí misma, ilusionarse y llevar a cabo un propósito, sí, paradójicamente un propósito que llega antes de finalizar este año y comenzar uno nuevo que está a la vuelta de la esquina, con los ojos medio cerrados y los dedos cruzados. Proponerse, por ejemplo, reencontrarse con la amiga de la infancia, y poder compartir tiempo, charlas, confidencias...pero sobre todo tiempo. También es bueno volver a ver a personas que hace casi una década que no ves, y la intriga te inunda por saber cómo estará, cuánto habrá cambiado, o en definitiva, cómo se encuentra su vida. Es bueno ilusionarse, comprar un par de billetes y escaparse. Difícil que ciertas personas no comprendan por qué te marchas, difícil que tu madre ponga una bonita sonrisa mientras te marchas cuando es casi Navidad y probablemente te quiera para sí misma. Pero ella siempre me tiene, quizá debería comprender que necesitaba esto. Que es algo que me debía hace mucho tiempo, y éste era el momento. Nunca lo hubiera imaginado, pero ha llegado así sin más y debo seguir caminando, sin miedo a nada. Sin miedo a cualquier bache que pueda aparecer, y sin miedo, también, a los días soleados que de tanto brillo, puedan hasta asustar. De los bellos que son, y de la belleza que nos aporta a nuestros días. A nuestros días de diciembre, casi de invierno. Es bueno recordar, pero es todavía mejor intentar revivirlos, o crear otros mejores a base de abrazos nuevos, palabras de antaño y miradas sentidas. Es bueno querer y sentirse querido, sentirse cerca de quien se alejó y acariciar a quien se quedó a un margen porque la vida nos separó. Es bonito saber volver. Y retener las lágrimas e intentar controlar nuestras manos, que tiemblan, de ilusión, tal vez, de nervios y a la vez de tanto amor. Amor que siempre se quedó por dar, en cualquier escondite que no supimos encontrar, o que los demás nos habían hecho olvidar, por egoísmo, o quizá por amor también. Saber volver. Me gustan estas dos palabras. Y todavía más saber que puedo acortar distancias y volver a querer.
...Y en cierta manera... sé que vuelvo a casa por Navidad... Viernes, 19 de Diciembre de 2008 11:05 Autor: scarlett. Hay 3 comentarios. Pañuelo![]() Hoy me duelen las piernas, las rodillas, y si cabe, también los pies. No sé si es de andar, sólo sé que, ahora, puedo decir en voz alta que no es de tropezar. Al menos, no, no ahora. No me duele el corazón, al menos no tanto como en años pasados. Y el alma, se mantiene intacta. Deja sentirse, deja que se avalancen sobre ella pero con suavidad y cariño. Con restos de amor descafeinado. Con retales de dulzura interminable. Con cosas por decir y por dar. Por recibir. Hoy no me duelen los ojos de llorar ni la boca de no sonreír. Quizá hasta tenga calor en esta mañana de diciembre y me apetezca desnudarme el cuello, y que entres en mis entrañas. Y que te quedes, si quieres. Invitado, estás. Puedes pasar, quedarte, acariciarme. Puedes hacer eso y contarme qué has soñado esta noche, y si pasée a tu lado, o si escuchaste mi voz. Puedes acariciarme el pelo, desordenármelo, quitarme los pendientes y hacerme otro nudo al pañuelo que me puse para ti. Quizá hasta te quiera y no sepa decírtelo. Quizá hasta te tenga, y no sepa verlo. Jueves, 18 de Diciembre de 2008 10:53 Autor: scarlett. Hay 3 comentarios. Que me apetecesNo entiendo por qué la vida nos ha puesto tan lejanos. Ni siquiera comprendo por qué mi vida tuvo que separarnos. Justo cuando estábamos conociéndonos y todo podía empezar a ir bien. Sí, pude cegarme por razones que en aquel entonces eran más que estúpidas, pero tú siempre estuviste ahí. Paciente, tranquilo, pero sobre todo, sonriente. ¿Y sabes una cosa? Creo que las tres cuartas partes de mi vida las he pasado sonriendo. No sé si eso significará algo, no sé si algunas sonrisas me sacaron de algún apuro o si todas ellas me hicieron realmente feliz, pero ahora creo que puedo serlo. Porque has aparecido, de nuevo y supongo que no hay nada mejor que eso. No concibo que tú seas el peón negro y yo el alfil blanco, y no nos podamos cruzar, ahora, ahora mismo. Ni tocar(nos). Pero existe todo lo demás, que prepondera a cualquier otro obstáculo en el que ya no pienso porque sé que no es suficiente para alejarnos (más y de nuevo). Te siento cerca y eso me hace sentir bien conmigo misma. Te oigo y se me acumulan las sonrisas, unas detrás de otras. Te leo, y me muevo rapido porque tengo ansias de ti. Eso, eso y más. Y a veces no puedo expresarme y no sé como hacerte entender... ...que podemos conseguir que no volvamos a estar tan lejos, si tú me esperas. Si sigues siendo paciente y si sigues pensando que esto vale la pena, que puede ser real. Y sigo sonriendo, porque ya no me hace falta abrir los ojos para saber que esto está en mi vida, y que tú la has cambiado. Que me apeteces, que yo también te espero. Órdenes de preferenciaMe pregunté si prefería perder(te) a olvidar(te). Me pregunté al cabo de diez segundos, si ambas cosas no terminarían por significar lo mismo. Tampoco me importó. Dejé de pensar, pero no de preguntarme. Ilógico, tal vez. Pero tampoco me importa (ya). Me pregunté si prefería quedarme al margen o seguir contando en tu vida. Me pregunté si era mejor mirar para atrás con el fin de coger impulso, o de mirar hacia delante ignorando la cantidad de hostias que podrían esperarme si avanzaba. Me pregunté si era eso lo que yo quería, o retroceder y pedirte que cambiaras. Me pregunté si eras de verdad así, o era la vida. Que todo lo jode,deforma,cambia,mueve de sitio y transforma de una manera alucinante. Me pregunté si era aquello lo que tenía que pasar para mirar a la vida con otros ojos, o si simplemente eras tú, viviendo otra vida, preocupándote por ti, por ti, después por ti. Me pregunté si era eso lo que más me dolía, o si era la ausencia de tus ojos en mis ojos. Me pregunté si yo me lo merecía, o si lo que debía hacer era salir corriendo. Y de alguna manera, lo he hecho. No estoy demasiado lejos, ya sabes, físicamente. Pero en realidad, estamos a años luz. No ya sólo de entendernos, como me gritaba en silencio hace meses. Sino que estamos a años luz de todo, de volver a saber mirarnos a los ojos sin dolernos, de volver a creernos cuando lancemos cualquier palabra, aunque estúpida, al aire que juntamente respiramos. A años luz de oxigenarnos. A años luz de querer aprender de nuevo cómo podemos recomponer(nos), como volver a constuir el muro. A años luz de volver a ser quienes éramos, si es que aquellas dos personas valían demasiado la pena como para compartir tanto tiempo juntos. A años luz de sentarte a diez cm de mí, en la misma alfombra que siempre para sacarme de quicio diciendome que esa no era la película que querías ver. A años luz de volver a compartir las tardes de los domingos. A años luz de marcar nuestro número de teléfono y escucharnos. A años luz de rozarnos la mano o mantenernos en silencio, diciéndonos todo a la vez. A años luz de que seamos personajes importantes, con un deseable guión y un bonito escenario. Y quizá yo esté todavía a más distancia. Supongo que es así y no me da miedo admitirlo. Tampoco rabia. Podría ser diferente, sí, pero yo estoy bien así, y mentiría si dijera que no me ha costado aprender a no tenerte. Y sobre todo, aprender a restarle importancia al hecho de no poder confiar en ti. Siempre imaginé que no llegaría este momento, en el de tenerte a mi lado y no querer contarte mis problemas, porque no puedo depositar en ti la confianza que antes me sobraba (y a raudales). Pero es así. Creo que tú también lo has admitido, y estarás de acuerdo conmigo en que no hay nada mejor que eso. Bueno, igual mejor que eso sería que todo fuera más o menos como antes, pero yo ya no quiero eso. Sinceramente, no me apetece, no tengo ganas, y más que ganas, no tengo fuerzas. No puedo volver a empezar de 0, no puedo empezar de nuevo otra casa y comenzarla por el tejado no nos saldría rentable. Por lo tanto, sólo puedo dejarte palabras. Ya no suenan a cariño, tampoco a necesidad, ni a bienestar. Pero tranquilo, yo estoy bien, y seguiré estando bien porque todo está casi en calma. Mi vida no toca la tuya, y es así como quería que estuvieran las cosas. No he tardado demasiado ¿verdad? Nunca quise estorbar, nunca quise estar donde no me tocaba, y menos, donde no me apetecía. Y entre mis órdenes de preferencia, se encuentra, y en los primeros puntos de la lista, el respeto. Es lo más preciado, lo más importante. Lo que debemos guardarnos aunque los años pasen y no sepamos (re)encontrarnos. Y en otro de los puntos, el esfuerzo mutuo de no volver a recordarnos reproches, ni a mencionar ciertas palabras que escuecen, a pesar de no sentir ya nada. Que el tiempo te cuide. Yo estaré bien. Martes, 16 de Diciembre de 2008 12:56 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. Días tranquilos![]() Como los días tranquilos en los que sientes que nada puede estropearse, como los días que te agarras a tu madre y llueve, sí, pero sólo un poco. Abres el paraguas, lo cierras. Te tirita la piel de los brazos y a tu pelo se le antoja jugar con el viento. Miras hacia cualquier lado, porque cualquier lado sirve. Cualquier ola merece ser contemplada, aunque estén algo enfadadas, aunque se enojen con la arena que les espera a la orilla... Pero este fue un día tranquilo, lo recuerdo, (me) recuerdo y sonrío, fue un día en el que la vida merecía muchísimo la pena. Porque entonces tenía cuanto necesitaba en ese momento. Las palabras, compañía y risas de una madre, y a la vez, la persona que más me ha sabido querer en mi v ida, y la que más me quiere a estas alturas de mi vida. La que me ofrece porciones de cariño hasta en los consejos y en los breves y continuados enfados desencadenados por motivos muy tontos, de los que terminamos riendonos, o de los que ni siuqiera nos acordamos cuando ella dice "vale", y yo "pues vale". Como los días tranquilos caminando por una ciudad que acabas de conocer, y sientes que quieres quedarte, que no quieres volver porque sabes qué va a pasar. Qué vas a sentir. Te quedarías con los ojos cerrados y las manos abiertas, el corazón atento y el alma sellado a dedos desconocidos, de momento. Ese día fue así, bonito, alegre, perfecto. Pies cansados que querían seguir andando. Ojos brillando que querían seguir mirando. Manos frías que querían seguir calentando(se). Pasos firmes y sonrisa permanente. Nada mejor que eso. Nada mejor que vivir tu propia vida, obviando cosas que dejaron de importar hacía 1 día, 5 minutos o tres segundos. Y te olvidas de todo lo que te ha hecho daño, porque ni siquiera merece la pena recordarlo. Como los días tranquilos, sentada sobre una roca, sintiendo, viviendo... Como ese día que volvería a vivir un día tras otro... donde todo lo banal queda lejos, y lo más importante, permanece cogido a tus tobillos, a tus manos y a tus brazos. Tu boca se abre para regalar sonrisas al mundo. Tus ojos llevan otro color y el día parece ser distinto. Porque es distinto. Y escapas de la vida que llevabas teniendo durante tanto tiempo... te desprendes de personas que ya no te apetece tener, te quedas con la persona que te vio nacer, y te ayuda a vivir, paso a paso. Y no , algo como eso, y como los días tranquilos, no hay nada. Sábado, 13 de Diciembre de 2008 10:34 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. Todo pasa y nada quedaSeptiembre. Sí, duele tener que afirmarlo pero todos mis septiembres son jodidos. Recuerdo tres especialmente. En uno de ellos, se volvió a alejar de mí la persona que siempre me ha acompañado, la persona que siempre ha estado al cuidado de mí, la persona que sembró mi vida de cariño, de libros en forma de regalo y me despertaba a medianoche para enseñarme un pequeño Donald que había conseguido en la feria, para mí. (Echo de menos esos tiempos). En el segundo de esos jodidos septiembres, descubro una verdad absoluta, una verdadera putada, una de esas cosas que se te quedan grabadas en el alma y no se te sueltan. Como un pellizo prolongado que te deja un par de lágrimas en los ojos, y se vuelven escarcha, y te acompañan todo el invierno. Un invierno que pasas igual de jodido que el mes de septiembre. Intentas resurgir, salir a flote, aunque sea a través de la respiración de las personas que te acompañan, te dan una palmada en la espalda y te dicen que estarán ahí. El tercero de los septiembres, las cosas siguen cambiando. La rueda gira, pero esta vez, hacia el otro lado. Dejo de creer en la persona que aportaba su parte de sentido a mi vida. Dejo de confiar, de querer, dejan de apetecerme cosas, dejo de pensar. Lloro, sí, pero por la rabia de descubrir algo que no quería, de ver algo que no pensaba que vería en su ser, en su alma, y en su forma de actuar y tratar. Si es cierto que nadie somos perfectos, de hecho yo adoro la imperfección, pero creo que es innato tratar bien a alguien cuando le quieres, al menos cuando existe una mínima porción de cariño, que siempre ha estado ahí, y que nunca se borró del todo. Ni siquiera se empañó. O sí, en cuestión de poco tiempo, los pensamientos cambian, y los sentimientos también. Cuesta creerlo, pero he aprendido a ver esos cambios que duran horas a través de las personas. De las que me han rodeado. Ahora, si me quedo aquí sentadita, con las manos frías y el corazón caliente, pienso que sólo me duele recordar el primero de esos septiembres. Que el segundo y tercer septiembre me resbalan, que no me importan lo más mínimo. No me aporta nada pensar en las personas que se han encargado de hacerme sentir más pequeña de lo que ya soy, en robarme porciones de mí, en sacar lo mejor de mí y dejarme sin nada, o al menos, con lo que me hacía falta. Lo bueno de pasar esta clase de septiembres, es que maduras como nadie, que aprendes como nadie, que no hace falta acudir a ningún tipo de clase especial o a algún tipo de terapia para que te expliquen en qué consiste la vida. porque ya lo estás experimentando. Y resulta que incluso a esas dos personas les debería dar las gracias. Han conseguido que deje de confiar en estupideces, en palabras disfrazadas de buenas mentiras, o penosas excusas. No, nunca se me dio bien eso de recibir excusas a tiempo. Porque ni a tiempo soy capaz de aceptarlas, ni justificarlas, claro. Es penoso también tratar de buscar alguna excusa para alguien que formó parte de ti ¿no? para alguien que te amó, en su justa o no medida. Supongo que yo misma me busco estos septiembres, por diversas razones que todavía siguen conmigo. Pero ya no lloro, ya pasó esa etapa. A veces los septiembres se alargan y la mitad de octubre también es jodida, pero entonces y de repente, encuentras motivos por los que sentirte llena de vida. Dejas de empapar la almohada, dejas de necesitar llamadas, dejas de leer palabras que tampoco te dirían nada, dejas de querer la presencia de esa persona que antes siempre estaba a tu alrededor (en tu entorno), ahora todo es diferente. Ya no quieres a esas personas en tu entorno, no te aportan nada, nada que te merezca la pena, nada que quieras contigo. Ni ahora, ni después. Y sentir esto, después de dolor y decepción, mola. Simplemente sonrío porque la etapa de asimilación llegó, y posteriormente, la de acomodación, me hizo sentir segura. Aprendí a vivir con cambios, y a partir de esos cambios empecé a tratar y a vivir. Y vivir es lo más bello y apetecible que tiene la vida. Sólo hace falta un par de sonrisas por las mañanas, tener las cosas claras, y echar pestillo a la puerta. También una mirilla, para ver quién está detrás, y decidir quien pasa, y quien no. Ahora todo está claro, clarísimo. Sé quien quiero que pase y arañe mi alma y rasque en las paredes de mi cuerpo para saber cada secreto, y descubrir cada uno de mis pensamientos con tan sólo rozarme, y dedicarme una bonita palabra. Una sola. Olvido los jodidos septiembres, y me quedo con diciembre. Sí, hacía tanto tiempo que quería decir esto, y éste era el momento. Feliz Diciembre a todos! Viernes, 12 de Diciembre de 2008 14:11 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. Alguien como túPodría quedarme quieta. Podría coserme la boca con el hilo azul que quedó guardado en la caja de mimbre, que ahora descansa sobre la vieja estantería que ocupa el rincón más bonito de la casa. Podría quedarme quieta, pero también podría hacer todo lo contrario. Regalarte una sonrisa, y agradecerte muchas cosas. Agradecerte que cada día me dejas palabras para que las lea cuando llegue cansada a casa, y agradecerte que me dejaste una bonita canción en mis oídos. Agradecerte que sacas buena parte de mí, la mejor parte, haciendome sentir que puedo dar(te) mucho más. Agradecerte que gracias a ti olvido por (muchos) momentos detalles y personas que (ya) no significan nada. Podría agradecerte que sanas mis sentimientos y espantas mis malos pensamientos, y mis pesadillas. Ésas de las que ya no hablo, porque tampoco tengo a nadie cerca que se preocupe por mí. Si duermo o no, si sueño o no, si sufro o no...eso queda a un margen, tras esa línea que nadie pisa, por desinterés, o por desconfianza o simplemente porque les basta vivir su vida, traspasar sus propios límites, y olvidarse, así, de las personas que un día estaban dispuestos a darlo todo por ellos. Pero agradecerte que me hagas sonreír por las noches y también por las mañanas, se queda corto. Has aparecido así, de repente, como el sol en las frías mañanas de diciembre. Como ese sol que calienta las mejillas y sonroja el alma. Como los días azules que llegan sin avisar, y nos hacen felices. Como los mejores abrazos y las más bonitas sonrisas... así eres. Así has sido. Has aparecido y los recuerdos vuelven a tener otro significado. Tú eres diferente, también, para mí, y eso me gusta. Me hablas de Neruda, lees los libros que yo leo y te gusta gastar tu tiempo y tus palabras conmigo. Me lanzas rayos de fuerza y te siento más cerca. Y deberías creerme. Acostumbro a abrir el alma de par en par, y aunque eso no deje de ser relativamente malo, me alegra que cada día sienta ganas de que sigas conociéndome, también, a través de mis palabras. Ellas saben bien qué decirte, cómo, y por qué. Podría agradecerte todo esto con un sencillo "gracias", mandarte un beso y pensar en ti, mañana. Pero no quiero eso. Hay días, como hoy, que sabes que debes destinarlos a personas que, sea por la razón que sea, te hacen sentir distinta, y mejor. Te aislan del mundo y te alejan de las cosas feas que habitan en tu día a día, y te cuesta desprenderte de ellas. Pero entonces llegas tú, como un refrescante soplo de brisa de verano, y cambias mis días. Aunque no lo imagines. Podría quedarme quieta, y callarme. Y tragarme las palabras cada tarde, pero no me apetece. Al menos, no hoy. Porque sigues ahí, y eso me sirve para que yo también siga, al menos, aprendiendo de cada lágrima. Lunes, 17 de Noviembre de 2008 20:43 Autor: scarlett. Hay 2 comentarios. Aunque me lo diga tardeMe arrepiento de no haber sabido más de ti, me arrepiento de no haber ido a buscarte y decirte qué era lo que sentía. Me arrepiento de no haber tenido el valor suficiente, me arrepiento porque eras tú, y eso me bastaba. Éramos unos niños... pero no había nadie más, eras tú. Solamente tú. Y cuando lo supe...pensé que no se podía hacer nada. Que ya todo se había terminado. Sentí mucha pena.. el último día cuando una de las etapas ya había llegado a su fin, y mucha más pena cuando dejé de cruzarme contigo, y saber que ya no estabas tan cerca mío. Pena porque no supe aprovechar mis momentos, y tus momentos. Pero me acuerdo de todo...y he sido siempre tan tonto... bueno, mejor dicho, me he hecho el tonto en demasiadas ocasiones, y tampoco me ha servido de mucho. Pero quería que lo supieras, porque así me quedo mucho más tranquilo. Y siento arrepentirme de algo que no hice, pero intento conformarme con que ahora lo puedas saber. Y vuelvo a encontrarte, y a leerte... y es increíble. Pero la vida es así... a veces te da sorpresas, y otras tantas, ves que no puedes cambiar absolutamente nada. Pero estás ahí, tú, también, leyéndome, y todo lo cambias. Sábado, 15 de Noviembre de 2008 12:44 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. "Su pelicula"Esa es la banda sonora de un video de 4 minutos, que lo hago porque me nace. Le pega, esa canción, a él, a sus ojos y a su manera de ser. La banda sonora que escuchan los mismos oídos que escucharon mi voz, ya un poco quebrada a altas horas de la madrugada. Con un cubata en la mano y con muchas ganas. Nunca está de más conocer a alguien que sabes que puede sorprenderte. Quiere vivir en el sur, y es reservado. Me ha dicho que a veces le visitan las musas, y que cuando así es, todo le sale mucho mejor. Que hace las cosas porque quiere, y también me ha confesado que aquella noche las musas le visitaron, cosa, de la que, evidentemente, me alegro. Fue una grata sorpresa, y quizá, yo, algo inesperado de aquella noche que fue precisamente lo que me hacía falta. A veces idealizamos a las personas, pero no me hace falta idealizarle. Ya lo sabe...tiene un rostro perfecto. Ojos que hablan sin que la boca se pronuncie. Manos que se mueven sin necesidad de ningún compás. Voz que sale por sí sola y hace reír. Momentos que siempre valen la pena. Musas que ocupan parte de sus días y hacen así, que también ocupen parte de la vida de los demás. Y yo anduve entre él y sus musas, y sonrío por ello. A veces las personas más bonitas están escondidas en rincones que nunca visitamos por miedo a equivocarnos, o a perdernos. Pero creo que, a estas alturas, es mejor equivocarse, o perderse, incluso, que quedarse parado esperando que salga alguien del vagón de algún tren, que tampoco termina siendo el adecuado. Me gusta su barba, y el color de sus ojos. Le intento sacar las palabras, y él sigue esperando a las musas. Pero yo sé que no tardarán mucho en volver. Me habla, y le hablo. Y me da las gracias, por dedicarle mi tiempo. Pero no se merecen. Se lo dedico porque a veces, y muchas de ellas (pero tampoco somos conscientes), es mejor dedicarle tiempo de nuestra a personas que aparecen porque sí, y no a personas que ya nos conocieron casi totalmente. Son ésas las que, si lo desean, deben saber qué seguimos sintiendo. Me gusta que esté, y que aparezca, sin más. Me gusta así, sin añadidos, sin cosas de fondo, sólo él. Su película. Y sonrío. Ahora, "sí"..Y la pregunta vuelve a ser: "¿cortar por lo sano es lo correcto? ¿es lo que verdaderamente debemos hacer?", quizá hace algún tiempo, mi boca se hubiera pronunciado anticipandose a mi mente, diciendo un rotundo "no". Pero ahora todo es distinto. Ahora cortar por lo sano resulta ser una buena opción, una posibilidad más, tal vez la elección perfecta, para generar bienestar tanto en una como en otra vida. En las dos que terminan por separarse, (del todo), en las dos que decidieron alejarse más y más. Pero ya no hay preguntas, ni dudas, ni siquiera incertidumbre, porque siempre llega ese momento (aunque no queramos verlo, o admitirlo...), en el que algo termina, y a veces para siempre. Puede terminar bien, mal...o terminar sin intuir que ha terminado ya. Pero eso no me preocupa (tampoco). Lo que más me preocupa ahora mismo es lo que siento y lo que quiero. Y cortar por lo sano, sigue siendo mi mayor debilidad. A veces queremos lo imposible, otras...queremos algo que ya sabemos a priori que nos perjudicará tanto a corto como a largo plazo...y otras, dejamso de querer porque nos quitaron las ganas de querer algo. Cuando te quitan esas ganas, es lo peor que pueda pasarte. Dejas de interesarte en seguir alimentando una relacion que estaba limpia, sana, libre de reproches. Pero tambien llega ese momento en el que estás abajo en esa noria, y de repente, la otra persona, esta arriba, y te mira como si asi pudiera desafiarte, como si fueras menos/peor/ que el. Pero tu no te sientes mal, porque sabes que no es asi, que si te apuras, es al contrario. Porque tu pudiste cometer muchos errores, pero jamás obviaste a alguien de quien habias aprendido tanto, y tampoco olvidas algunas cosas que te hicieron sentir mejor. Pero pasa el tiempo y ves que no queda nada. Si, vuelve a no quedar nada. Pero ahora es otro capitulo, la misma historia, pero otro capitulo con otra escena y otra cara. Con otra sonrisa en la cara. Resulta que cuando alguien que era importante deja de preocuparse por ti, le quitas todo el valor que podias haberle atribuido. Y te refugias en alguna persona que habia aparecido en tu vida, se quedo detras de una pared, y ahora vuelve, y te escucha, y te seca las lagrimas y te abraza, para asi, darte mas fuerzas. Luego estan esas personas que te escuchan por escuchar si es lo que hacen, o lo hacen hasta el final, porque una simple mosca o una vecina con tres bolsas en una mano y una revista en la otra, pasa a ser su mayor distraccion. Y tus penas, y las lagrimas que resbalan por ti, dejan de ser motivo de proteccion por los demas, hacia ti. Porque es simplemente eso, algo de protección. Sentirte segura, sentirte bien. Porque no basta con que te sientas bien contigo misma, a veces necesitan que alguien venga a ti, y te diga que le importas. U otra que se moleste en dejarte pequeñas frases en una conversacion de messenger, despues de tu haberte desconectado, par aque, cuanado vuelvas a conectarte, ahi esten, frases, del tipo: "¿sabes una cosa? te veo y creo que sigues siendo preciosa," o.." no cambies, porque no quiero que dejes de ser la persona que conoci", o..."a veces te echo de menos y no te lo digo, pero ya era hora de que lo supieras", ...no sé, un sin fin de oraciones que podrian calmar la ansiedad de alguien que valora la vida, en la misma medida que a las personas que la forman. Al menso la suya propia. Pero tambien llega ese momento en el que una deja de ser tonta, y ese momento va ligado al primero que he mencionado: el de cortar por lo sano. Llega el momento en el que te cansas de no ser ni siquiera el postre de nadie, simplemente te van posponiendo, como esas citas al dentita que solicitamos y vamos posponiendo, tambien, porque simplemente no queremos ir. O nos da miedo, o pereza....o simplemente no queremos. Quien sabe...solo se que yo no tengo que esperar ninguna llamada, ningun mensaje, ni ningun aviso de que esa persona que tenia que excusarse de algo que hace o deja de hacer, o de algo que la otra persona estaba esperando...no llega. Y no es simplemente cansancio, es también indiferencia, ganas de no mirar a los ojos, ganas de no mirar ni de reojo. Porque tambien puede pegarme el ser mala, o simplemente, que la gente me enseña a serlo. Y voy aprendiendo de los demás. Y asi te hacen evolucionar, y cambiar... y ser quien creias que no serias, pero no te resignas, porque descubres que esa persona tambien ha cambiado, y no es ni como creias que seria despues de un tiempo de cambios. Y no me quedo esperando, tampoco. Me quedo con los ojos bien abiertos, los pies descansados, la maleta hecha y el deseo en la palma de las manos. Y escucho idioteces todos los días sobre la misma hora, pero entonces echo el cierre a mis oídos, y canto en bajito para sentirme más viva. Porque, a pesar que he creido lo contrario durante años... he descubierto que el frio te hace sentir viva. Te paraliza, si, te hiela y te recubre la piel con un manto de frio que te encoge...pero tambien te aviva. Porque sientes, y sientes tanto... y sonries, vuelves a sonreir. Y ahora me toca. Por fin : ) Viernes, 31 de Octubre de 2008 19:04 Autor: scarlett. Hay 1 comentario. |
TemasArchivos
Enlaces
|