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Maneras, y maneras...

Tenemos diferentes maneras de enamorarnos. Tenemos diferentes maneras de mirar a alguien, y hacer sentir. Tenemos palabras y más palabras, para decir o expresar aquello que queremos que alguien, en concreto, oiga, y escuche atentamente. Puedes decir la misma frase pero con diferente entonación o expresión en los ojos, y, dependiendo también, y aparte de esto, de la situación, podemos conseguir que la otra presona interprete una u otra cosa, y así, conseguir que se enamoren de nosotros, o, por el contrario, que nos dejen. Que se marchen y nos regalen libertad. Tenemos diferentes maneras de sobrevivir. Y tenemos diferentes maneras de desear algo. Y de decir lo que sentimos, lo que pensamos, y lo que realmente queremos hacer. Y a veces decimos la verdad, pensando que pronto se convertirá en mentira, o viceversa. Y aprendemos a nadar así, con olas que vienen por sorpresa, con otras más pequeñas y leves, y otras altas y fuertes. Nos desvanecemos cuando recibimos ese golpe de ola inesperada en la cara, y nos quedamos abatidos. Creemos que no vamos a estar a la altura del mundo que está ahí afuera, y por eso preferimos quedarnos dentro del agua, navegando en compañía de algas, de pequeños peces y de la sal, que nos cura las heridas a marcha forzada. Tenemos diferentes visiones sobre la muerte, y también sobre la vida, porque la vemos de una u otra forma, según el presente. El pasado influye, y el futuro produce ciertas sensaciones que, a veces, y solo a veces, nos paralizan, pero sigue siendo el presente el que ocupa el primer puesto en la lista de factores que nos influyen directa y profundamente para valorar a la vida de manera objetiva. Pero a veces es mejor no valorar a la vida en días que sabes que no serás demasiado justa con ella, por el hecho de que siempre has sentido que no fue lo suficientemente justa contigo. Dejas pasar los segundos, que parecen minutos, y las horas, que parecen días... y te quedas inmóvil, y no caminas, y esperas o no algo o a alguien, y descansas en el lugar favorito de la casa, pensando que tenemos diferentes maneras de enamorarnos, pero no sabemos si en realidad queremos hacerlo, si queremos mirar a alguien y hacer sentir, o si tenemos que decir la verdad para que todo vaya mejor. Tal vez mañana no nos encontremos con grandes olas que nos rasguen y nos dañen superficialmente, y tal vez así siga pasando la vida...
Y aun asi, me quedo con esas olas violentas y agresivas, que me dañan en la cara y en la piel que recubre mi alma, mi corazón y mis huesos. Y prefiero que sea este tipo de dolor, a que traspase hasta el fondo de mí misma, y me deje vacía de cualquier cosa que pueda bastar para salvarme. Me quedo con esas olas y me quedo dormida. Pensando...que a lo mejor también existen muchas maneras de soñar...pero no lo sé...

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