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Pequeña

En alguna parte de Oceanía

-Piensa que esto es un viaje sin retorno, sin más. Moléstate en pensar sólo eso, y seré la mujer más feliz de todas.

-Pero es que yo no puedo pensar eso. Ya me hacían creer esa ilusión cuando era pequeño y pensar en los viajes sin fecha de vuelta me escuece, ahora, que soy mayor. No quiero volver a eso. Ya no soy un niño...

-No, pero sí me dijiste hace poco que parte del niño que fuiste vivía en ti todavía. Eso debe significar algo. Debes guardar algo de él en ti, y debes pensar que tú vas a poder verme siempre, en cualquier fotografía, cualquiera de todas las que tenemos y en las que salimos demostrando tanto amor, y me ves viviendo en la más extrema y pura felicidad. Y esa felicidad ha nacido gracias a ti. Deberías admirarte por ello, y hacerme este único favor.

-No puedo mentirte ni mentirme. No puedo decirte que estaré bien cuando tú ya te hayas ido, y que seré igual de feliz que antes, sin tenerte. No puedo asegurarte que no te echaré de menos, que dejaré de quererte.

-Es que yo no quiero que me asegures que no me echarás de menos, o que dejarás de quererme. No, yo no te pido eso. Quiero lo contrario, quiero que me recuerdes y no te olvides de mi, quiero que me quieras y no olvides todo esto que juntos hemos construido. Nada se desmorona, simplemente me toca marcharme, y eso tú no puedes controlarlo, por tanto, no eres tú el culpable de que esto haya tenido que acabar así. Yo sólo te pido que intentes ser lo más feliz posible aunque ya no esté contigo. Sólo te pido que imagines que me he ido de viaje, muy lejos, a cualquier parte de Oceanía y que decido quedarme allí para siempre.

-No quiero pensar en las horas, los días o las semanas que me quedan para poder seguir contemplándote. No quiero que te vayas porque me da miedo el no saber afrontar mi vida cuando me faltes en todos los lugares que pisé o no contigo. De tu mano. No quiero que te vayas sin mí.

-Intenta ser fuerte, incluso más que yo. Me voy con tanta paz...  con la conciencia tan tranquila...con las palabras más dulces en mi memoria y el amor más grande que alguien puede encontrar y mantener vivo...que en este caso, ha sido el nuestro. Ha sido un amor abierto, un amor permanente, un amor grandísimo, lleno de sueños realizados y gestos basados en la complicidad. Tú siempre estuviste ahí, y yo nunca te fallé, lo último que quiero que hagas es que te quedes cerca hasta que esto acabe, y sé que seguiré sintiendo paz sí así actúas...

-Voy a ser fuerte, por una sola razón, y es que te quiero, te amo desde el primer día en que le pregunté tu nombre a la chica que estaba sentada a tu lado, mientras tú pagabas esos dos cafés que os habíais tomado. Te amo desde siempre y para siempre, y estoy seguro que mi vida no podría haber llegado a ser más perfecta que como lo ha sido hasta ahora, tú apareciste y llenaste todo mi ser de las mejores cosas que componen tu persona, tu manera de ver, apreciar y aprovechar los segundos día a día.

-Me alegra que pongas de tu empeño y quieras esforzarte por seguir robándome sonrisas. Sonrisas casi tan bonitas como las tuyas. Te quiero.

-Yo te quiero como nunca, más que nunca.                        

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